Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, amada esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.

Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.
Cesare Pavese, 1951

Los suicidas son homicidas tímidos.” – también dijo Pavese. Él se pegó un tiro a los cuarenta y dos años, tras un desengaño amoroso: “Uno no se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestro desamparo, la nada.

Hay algo profundamente perturbador en la idea misma del suicidio: ahí es nada, renunciar de manera voluntaria al bien más preciado que la mayoría de nosotros tenemos, romper con el instinto de conservación inherente a toda forma de vida. No en vano las grandes religiones occidentales lo han considerado entre los peores pecados, la rebelión definitiva, el acto supremo de desafío al Creador. Hoy se piensa que el 90% de los suicidios están asociados a trastornos mentales, ya sean por enfermedad o por abuso de substancias externas.

Lombroso (1), padre del Positivismo Criminológico en el S.XIX, consideró también el genio, el talento, como un trastorno mental – y resulta curioso comprobar el gran número de suicidas célebres, no sé si comparable al porcentaje del resto de la sociedad.

Si el 90% de los suicidios pueden explicarse por – simplificando – la locura… ¿Qué hay del otro 10%? Wendy O. Williams escribió en su última nota: “El acto de quitarme la vida no es algo que decida hacer a la ligera. No creo que nadie se quite la vida sin antes haberlo reflexionado profundamente durante un largo periodo de tiempo. De todas formas, estoy convencida que el derecho a poder hacerlo es uno de los derechos fundamentales que alguien puede llegar a tener en una sociedad libre. Pienso que la mayoría de lo que hace el mundo no tiene ningún sentido, pero el sentimiento con respecto a lo que estoy haciendo suena alto y claro en el interior del oído, en un lugar en el que no hay nadie, sólo la calma. Amor eternoGeorge Eastman, el inventor de la película de 35 mm. y fundador de Kodak, fue más conciso: “Mi trabajo está hecho, ¿para qué esperar?” Cuando Yukio Mishima se rajó las tripas fue triste, equivocado, tal vez ridículo…pero por completo consecuente con las ideas que defendía. Casos como estos hacen pensar que hay quien afronta el suicidio no desde la locura ni la desesperación, no pensando que sus males no tienen remedio si no que a él ya no le interesa vivirlo: el trabajo está hecho. La Soberanía total sobre la propia persona.

No sé si Pavese pensó así. Lo cierto es que escribió los que quizás sean sus versos más hermosos cuando ya se asomaba a la devastación del abismo. “No se recuerdan los días, se recuerdan los momentos.”- también dijo. Sólo por eso ya sería uno de los nuestros. Como Paco. Como Imanol.

(1)Vale: Lombroso está hoy más que superado y merecidamente vituperado… pero si quieren leer algo de su obra al respecto pueden hacerlo aquí, en la Revista Minerva.

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16 comentarios en “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

  1. Cuesta entender las razones o la ausencia de razones de los suicidas, cierto que muchos suicidios están relacionados con enfermedades o transtornos mentales pero otros plenamente conscientes, quizás en estos sea una manera de decidir cuando quieren morir y que su tarea está terminada.
    Comienzas con un tema controvertido que da para pensar.
    Un abrazo.

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  2. Escribir hoy sobre este tema que nos traes, me cuesta, si, porque el final del año no fué como siempre. Por lo menos como uno se imagina, con tantas fiestas y celebraciones que terminan ya metidos de lleno acabando la primera semana del nuevo año. Larguísimo tiempo a sido.
    Hoy no quiero hablar de esto, solo diré que siempre me pareció que quitarse la vida es un acto valiente, porque un cobarde no tendria valor.
    Espero amigo otras entradas mas alegres que esta.
    Un abrazo.

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  3. Me han gustado los versos. Soy de las que piensa que hay que tener mucho valor para irse de aquí queriendo, sin embargo también hay algo de autodestructivo en estas personas para desafiar lo que llevamos millones de años inscrito en los genes : el instinto de la supervivencia.
    Bss

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    1. Sí, yo creo que eso es precisamente lo coloca entre las conductas mas reprobadas. Iba a ampliar la entrada con las directivas históricas que se han impuesto a los cuerpos de los suicidas (entierros fuera de sagrado, etc) pero ya era demasiado. Quizás otra vez.
      Abrazos, Katy

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  4. Tocas un tema muy peliagudo. Me parece una cobardía, por no saber o no querer solucionar los problemas y ahí los dejan…. Nunca tendremos todo el trabajo hecho 😉
    Buen fin de semana.
    Un beso

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    1. Ah, yo también pienso (o por lo menos hasta ahora) que nunca “tenemos el trabajo hecho”. Y nada me parece más triste que un desesperado quitándose la vida por no poder ver/encontrar solución a sus problemas. Quizás por eso me interesa ese pequeño resto, los que friamente – y sin influencia de enfermedades físicas o mentales – deciden poner fin a su vida.
      Un abrazo, Laura

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    1. Intentaré estar a la altura, Juan, jejeje
      Por cierto: ya vi tu entrada sobre este mismo poema. El mundo es pequeño

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  5. Tan controvertido es es asunto, que sobre lo que dice Inés no hay acuerdo. Al margen de consideraciones morales o religiosas, muy dignas de tener en cuenta, creo que está muy repartida la opinión de los que consideran al suicida como un valiente o un cobarde. Y como la valentía y su contrario son condiciones que se alternan en una misma persona en distintos tiempos, se corre el riesgo de concluir un acto irreversible en el mal momento, sin posibilidad de vuelta atrás.
    Un abrazo Xibelius en este nuevo lugar tuyo.

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  6. !Xibelius no sabía que tuviesese otro blog!
    Me ha gustado como has enfocado el tema. Un desamor debe ser muy peliagudo, aunque realmente no creo que nadie se suicide por ello a no ser por alguna enfermedad mental. El amor es muy extenso, no solo abarca a un hombre y una mujer, también el amor a un familiar, padre, madre etc.
    Quitarse la vida puede ser de valientes, pero también una cobardia al no querer bailar con el dolor que algunas veces puede ser destructibo, pero como todo sale la luz despertando la realidad, la cual cada uno la ve a su manera.
    La cuestión es que de todo se aprende, nunca hay que hacer de nada lo primero ya que todo lo que nace se esfuma.

    Me ha gustado mucho tu blog y todo lo que he leído.
    Un abrazo

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    1. ¡Hola, Sol, bienvenida!
      Yo también creo que nadie se suicida por amor… si no hay algo más detrás. Aunque, vaya, ahí están los Románticos del S.XIX.
      Un abrazo
      Pd. Bueno, en realidad ahora tengo tres funcionando y un par más definitivamente (de momento 😉 ) abandonados… No soy un maniatico del orden, pero hay cosas que caben en un sitio y otras no, jejeje.
      El otro es Xibeliuss Sólo Fotos

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