Hideputa

 

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´“I.- El pequeño hijo de puta es siempre un pequeño hijo de puta; pero no hay hijo de puta, por pequeño que sea, que no tenga su propia grandeza – dice el pequeño hijo de puta. Sin embargo, hay hijos de puta que nacen grandes hijos de puta que nacen pequeños – dice el pequeño hijo de puta. Además, los hijos de puta no se miden en palmos – agrega el pequeño hijo de puta.

El pequeño hijo de puta tiene una pequeña visión de las cosas y muestra en todo cuanto hace y dice que es justo el pequeño hijo de puta. Aunque el pequeño hijo de puta siente orgullo de ser el pequeño hijo de puta: todos los grandes hijos de puta son entonces reproducciones grandes del pequeño hijo de puta – dice el pequeño hijo de puta. Dentro del pequeño hijo de puta están en potencia todos los grandes hijos de puta – dice el pequeño hijo de puta. Todo lo que es malo para el pequeño es malo para el gran hijo de puta – dice el pequeño hijo de puta.

El pequeño hijo de puta fue concebido por el pequeño señor a su imagen y semejanza – dice el pequeño hijo de puta. Es el pequeño hijo de puta el que da al grande todo aquello de lo que él precisa para ser el gran hijo de puta – dice el pequeño hijo de puta. Además, el pequeño hijo de puta ve con buenos ojos el engrandecimiento del gran hijo de puta. El pequeño hijo de puta. El pequeño señor, Sujeto Servicial, Simple Sobra. O sea, el pequeño hijo de puta.

II.- El gran hijo de puta también en ciertos casos comienza por ser un pequeño hijo de puta, y no hay hijo de puta, por pequeño que sea, que no pueda llegar a ser un gran hijo de puta – dice el gran hijo de puta. Además, los hijos de puta no se miden en palmos – agrega el gran hijo de puta.

El gran hijo de puta tiene una gran visión de las cosas y muestra en todo cuanto hace y dice que es justo el gran hijo de puta. Por eso el gran hijo de puta siente orgullo de ser el gran hijo de puta. Todos los pequeños hijos de puta son entonces reproducciones pequeñas del gran hijo de puta – dice el gran hijo de puta. Dentro del gran hijo de puta están en idea todos los pequeños hijos de puta – dice el gran hijo de puta. Todo lo que es bueno para el grande no puede dejar de ser igualmente bueno para los pequeños hijos de puta – dice el gran hijo de puta.

El gran hijo de puta fue concebido por el gran señor a su imagen y semejanza – dice el gran hijo de puta. Es el gran hijo de puta el que da al pequeño todo aquello de lo que él precisa para ser el pequeño hijo de puta – dice el gran hijo de puta. Además, el gran hijo de puta ve con buenos ojos la multiplicación del pequeño hijo de puta. El gran hijo de puta. El gran señor, Santo y Seña, Símbolo Supremo. O sea, el gran hijo de puta.”

Alberto PimentaO Discurso do filho da puta, (1977). (Versión original versificada y en portugués aquí)

Seguro que ustedes conocen a más de uno(a) que podría encajar en la precisa descripción de Pimenta, sobre todo en el primer canto. En política destacan los que ocupan puestos de rottweiler: aquellos que se dedican con lealtad perruna a emitir consignas – que no declaraciones – sonrojantes, necesarias para la estrategia de su señor, pero que su señor puede desacreditar, si llega el caso, sin perder su imagen de Gran Estadista Moderado. Son los zapadores, los mamporreros, los muñidores de la adhesión inquebrantable y el prietas las filas. Los de la sonrisa congelada, la reverencia automática y la daga siempre afilada. Sí, los habrán visto. Salen mucho por la tele.

En el trabajo su mundo es el mar de los mandos intermedios, procelosas aguas entre el Ejecutivo Consagrado y el lumpen proletario. Asume como propias – hasta el infinito y más allá – las directivas más cabronas de los amos y las aplica con rigor implacable. ¿Se venden preferentes a los jubilados? ¡Se venden, que en mi oficina los tengo a puñados! ¿Se manipulan los informativos públicos? ¡Se miente lo que haga falta y me como el carné de periodista! En estos tiempos de crisis tiene altas posibilidades de acabar en la puta calle, como todos, pero con cara de tonto y reconvertido en feroz activista, puro fervor de converso.

Y en la vida cotidiana… Miren. Sólo miren.

Sé de lo que hablo.

Podemos llegar a ser uno de ellos.

¿O llegamos a serlo?

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4 comentarios en “Hideputa

  1. Te has quedado corto, hay muchos, muchos que no saben hacer otra cosa que obedecer a su señor, pero es que ahora nadie o casi nadie dice algo coherente, cada ortavoz que sale no propone nada, solo ladra porque ese es su cometido y además lo llevan haciendo tanto tiempo que no saben hacer otra cosa. Por eso es importante que los ciudadanos tengamos la posibilidad de votar, pero con listas abiertas y poder borrar de un plumazo a todos aquellos que después de alguna gestión desastrosa le dan una patada hacia arriba: diputado, senador o eurodiputado; o bien a aquellos que como ellos dicen “lhan hecho una carrera de años en política” como su gran aval… Seguiría, pero cada día que los oigo no hago más que decir hideputa.
    Un abrazo.

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    1. A mi me pasa también lo de insultarlos. Luego me doy cuenta que le estoy gritando a una pantalla o a un papel y me quedo un poco descuadrado, jejeje.
      Listas abiertas, Dios te oiga. Creo que antes veremos muchas “patadas hacia arriba” en las listas de las europeas. El otro día vi en la tele a un “pequeño hijo de puta” de los de Pimenta que se estaba quejando de un antiguo correligionario que ha abandonado su partido sin renunciar a su escaño: “Es un ingrato. Con el buen puesto que le habíamos dado en Europa…” – no se cortó un pelo.
      Un abrazo, Valverde

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  2. Lamento que para hablar de alguien despreciable, se argumente que es un hijo de puta. Seguramente su madre es una pobre mujer que ninguna culpa tiene, tal vez de haber sabido en que se convertiría ese hijo, mejor lo hubiera abortado o hubiera permanecido virgen toda la vida. Espero que la ciencia que tanto avanza sea capaz de darnos hijos de probeta, nos quitaría muchos sufrimientos.
    Lo se, ya cansa tanto hidepu….
    Abrazos amigo, un poco de sosiego…..

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    1. ¡Hola, Inés!
      Entiendo que algunas personas puedan sentirse ofendidas con el uso de “hijo de puta”, que tengan sus razones – completamente válidas – para considerarlo sexista o injurioso para las madres. Yo no lo pienso así: creo que desde hace mucho tiempo este insulto está completamente desvinculado de la relación con la madre del insultado, y así lo recoge la RAE: “hijo, ja. ~ de puta. 1. m. y f. vulg. Mala persona. U. c. insulto.” Por otra parte, me gusta el texto de Alberto Pimenta porque partiendo de una palabra malsonante consigue una auténtica filigrana verbal, cargada de sentido y de actualidad (y fue escrito en 1977)
      Un abrazo, Inés

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