El hombre del piano

Son las nueve de la noche de un sábado y ya anda por aquí todo el público habitual. Hay un viejo sentado a mi lado que le pone ojitos a su gin tonic y me dice “¿Puedes tocarme aquella canción? No recuerdo del todo de qué iba, pero era triste y dulce y creía sabérmela enterita cuando era más joven

John, el barman, es mi mejor amigo ahora, me trae gratis las bebidas y es rápido para seguir una broma o para darme fuego cuando tengo las manos ocupadas. Pero a él le gustaría estar en cualquier otro sitio; me dice “Bill, esto me está matando” y la sonrisa desaparece de su rostro “Creo que llegaría a ser una estrella si pudiera largarme de este lugar“.

En otra mesa, Paul, un escritor en sus ratos libres que nunca tuvo un rato libre para encontrar esposa, charla con Davy, que durante años estuvo en la Armada y es probable que pase el resto de su vida como si nunca la hubiera abandonado. La camarera discute de política y el hombre de negocios se emborracha poco a poco, sin prisas, todos comparten el licor que llaman “Soledad” y mejor así que esconderse en casa y beber en solitario.

No es mal grupo para un sábado y el dueño me sonríe desde la caja registradora; sabe que es a mí a quien vienen a ver y a olvidarse de sus vidas por unas horas. Y el piano es una feria y el micrófono apesta a cerveza y ellos se sientan en las mesas, ponen monedas en mi platillo y piden una nueva canción.

Cántanos una canción, pianista. Toca otra canción esta noche, todos queremos un poco de música para sentirnos mejor

Piano Man, Billy Joel 1973 (traducción libre)

[- ¿Sabes una cosa, Luquitas? En la canción original, la de Billy Joel…
– ¿Sí?
– El perdedor no era el tipo del piano. Lo eran todos los demás]

Pd. Después de unos cuantos meses sin asomarme a esta ventana, paso para decir que el local no ha cerrado todavía. Y el Club de Lectura tampoco. ¡Volveré! 😀

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15 comentarios en “El hombre del piano

  1. Monsieur, qué sorpresa! Me alegra saber que piensa usted en su regreso. Ya tocaba! No es por nada, pero se ha tomado unas vacaciones demasiado largas.

    Buenas noches

    Bisous

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  2. Madame, me temo que soy un bloguero purasangre, de los que no se van (del todo) ni con agua caliente. Sí que es cierto que a veces falta tiempo (y otras, inspiración, y otras ganas, no nos engañemos) y que, poco a poco, el blog de fotografías se ha convertido en mi principal vía de comunicación, que algún otro he hecho desaparecer del mapa y que “Desde Sanabria” sigue en el dique seco, por lo menos de momento. Pero la intención es siempre seguir escribiendo y tengo la sensación de que tampoco podría dejarlo aunque quisiera.
    Feliz domingo, Madame (que no exactamente Notre Dame, jejeje)

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  3. Y el piano suena como un carnaval,
    y el micrófono huele como una cerveza,
    y se sientan en la barra
    y ponen (dinero) en mi frasco,
    y dicen: tío, ¿qué estás haciendo aquí?….

    Aquí seguimos esperando que suene la música,
    porque con ella olvidamos nuestra mediocridad.
    Bienvenido.

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  4. Estupenda e icónica canción de Joel.
    No, el perdedor no es el pianista, como en la versión de Ana Belén, sino los clientes… y seguramente el pianista también.
    Magníficamente narrado.

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  5. Me ha dado tanta alegría que volvieras a escribir que cuando vine antes se me olvidó comentar…anduve por las otras ventanas, la bendición irlandesa da ganas de creer en Dios y ese don que tú tienes también. Ese don de contar con las palabras justas para contar lo que sentimos, lo que pensamos… y lo que imaginamos como ahora 🙂

    (A mí me gusta la versión de Ana Belén, no estoy segura que de que me guste ella, ella persona, quiero decir, a veces sí y a veces tampoco 😀 Pero ella cantante me gusta muchísimo)

    Un abrazo grande y agradecido

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    1. 😀 Lo de si el artista del que te gusta su obra también te ha de gustar como persona ya lo hemos hablado. La última aportación fue la de Enrique con el enlace de Lecorbusier, odioso como persona y como arquitecto
      Gracias. Ya hay algo muy, muy avanzado. Así que lo veremos en breve.
      Un fuerte abrazo

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  6. Leí un comentario hace unas semanas en mi blog, pero como no vi entrada después,pensé. Jo, más parece,el amigo Xibelius ribereño del Guadiana por donde están sus ojos, que del lago sanabrés, en su Carballeda querida. Hoy por fin descubro su regreso, que me alegra. A ver si dura. un poco al menos. Mientras escucho a Joel, aunque al leer la entrada, al principio pensé en Sam, ya sabes el del Café de Rick, lluego ya no.
    Un abrazo

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    1. Hola, dlt. No sé que había pasado con tu comentario que andaba por el limbo de los marcados como spam. Espero que no se vuelva a repetir.
      Ah, lo que le digo a Madame más arriba: nunca me voy del todo. Y la intención ahora es quedarme un poco más.
      Abrazos

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  7. Feliz regreso. Al final el pianista y el piano los consuela, aunque sean perdedores, porque la música penetra como la cerveza y produce al principio amargura para después seguir con ganas de continuar bebiendo.
    Un abrazo.

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  8. Muy bueno el pianista ganador …No conocía esta versión pero siempre me gustó la del viejo perdedor que cantaba Ana Belen
    …Cada vez que el espejo de la pared le devuelve más joven la piel, se le encienden los ojos y su niñez viene a tocar junto a él….
    Por aquí vendremos.
    Un beso.

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