De lugares no del todo ficticios, canciones sobre perdedores y novelas de a duro

Yo no he estado, pero dice la wikipedia que Baker Street es una calle londinense del West End, la zona acomodada de la ciudad, y se extiende hacia el sur desde Regent’s Park hasta Oxford Street. Para quienes no residimos en la ciudad y además somos aficionados a cierto tipo de lecturas, su dirección más significativa es el número 221B, la casa en el que la Señora Hudson hospedó a Sherlock Holmes. El personaje creado por Arthur Conan Doyle, si bien no puede decirse que fuese el primero, se convirtió en poco tiempo en el arquetipo de los detectives de ficción de la novela policial. En realidad, el inmueble 221B de Baker Street nunca ha existido: el escritor utilizó un juego – crear o nombrar un lugar ficticio dentro de otro real y hasta fácil de reconocer – que ha tenido innumerables practicantes en todo tipo de narrativas, desde la Vetusta de Clarín al curioso caso de Gotham/Metropolí de los cómics DC, las dos caras de Nueva York según el protagonista sea Batman o Superman.

El género detectivesco sufrió pocos años después una auténtica revolución, surgida desde las más humildes editoriales norteamericanas – las de las novelas de a centavo o pulp – en la que una serie de autores encabezados por Dashiell Hammet decidieron que la inteligencia del protagonista o la propia resolución del crimen tenía menos importancia que el retrato, a menudo duro y despiadado, de ciertos estratos de la sociedad – tramposos, corruptos, perdedores – con la que la mayoría de los detectives anteriores no habían querido mezclarse. Se llamó Novela Negra y pronto se apoderó de la práctica totalidad del género, con versiones diferentes en casi cualquier lugar del mundo.

Baker Street es también una canción que narra una historia de perdedores, desarraigados en la ciudad y aficionados al frasco, que sueñan sin mucha esperanza en salir algún día de la miseria y la alienación. La escribió Gerry Rafferty, un músico escocés que en distintos momentos de los ’70 pareció capaz de encontrar un sitio entre los más grandes. Se movía con soltura en ese espacio que va desde el Dylan menos arisco al soft rock californiano, sin olvidar los logros del pop rock inteligente británico. De músico callejero pasó a tener éxitos locales con The Humblebums y luego ya auténticos números 1 integrado en Stealers Wheels, aunque el grupo se deshizo casi de inmediato entre una catarata de querellas cruzadas que le dejaron tres años sin poder grabar. Hasta 1978 no logró publicar City to City, el disco por el que será recordado y que incluye Baker Street. Pero para bien o para mal, la marea punk cambió el paradigma de la música rock y la carrera de Rafferty se diluyó en la indiferencia, salvo tal vez a nivel local y unos cuantos irredentos desperdigados por el mundo.

En 1991 Baker Street  – la canción – era carne de emisora oldie y City to City sólo una portada habitual en los catálogos de serie media de las discográficas. En Los Angeles un ratón de videoclub, friki de la cultura popular más básica, está a punto de estrenar su primera película como director, un argumento de serie negra pura tratado con la frialdad y el minimalismo del polar francés y ambientada con una exquisita selección de oscuros éxitos menores de los ’70. En la escena que se convirtió en el mascarón de proa de la película sonaba Stuck in the middle with you, de Stealers Wheels. Sí, el grupo de Rafferty. Las ventas del catalogo subieron como la espuma.

Reservoir Dogs – la película de la que hablamos – convierte a Quentin Tarantino – el ratón de video club – en el director con el que en Hollywood todos quieren trabajar, ya sea estrella en declive como Travolta o en pleno auge como Bruce Willis. Él responde con una obra maestra absoluta de la cultura popular: Pulp Fiction – un título que es todo un homenaje –, una actualización de historias añejas que gran parte del público reconoce como parte de un acervo propio: el boxeador sonado, los torpedos – matones por encargo o la mujer fatal, bella y peligrosa. Para la banda sonora, el director recurre en esta ocasión a la música surf de los primeros ’60, pero tampoco olvida a contemporáneos y de estética similar a nuestro Gerry: Neil Diamond, aunque interpretado por Urge Overkill, suena en una de las escenas más sugerentes de Uma Thurman.

Tarantino decía, al menos en aquellos años, que siempre tenía la música en la cabeza cuando escribía una escena y que si no conseguía los derechos tenía que escribirla de otra forma. Resulta curioso que la escena de la muerte de Vincent Vega, una de las más impactantes del guión, quedase sin música en el montaje final. ¿La pensó siempre así Tarantino?

Pd. Toda esta parrafada es la introducción al nuevo relato de nuestro Club de Lectura. Si todo va como debiera, lo tendrán en su correo en un plazo muy breve – y si todavía no se han suscrito, siempre pueden hacerlo en este enlace, como siempre sin compromiso y de manera totalmente gratuita.

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11 comentarios en “De lugares no del todo ficticios, canciones sobre perdedores y novelas de a duro

  1. Solías pensar que era tan fácil,
    Solías decir que era tan fácil
    Pero ahora lo estás intentando, lo estás intentando.
    Un año más y entonces serás feliz
    Solo un año más y entonces serás feliz
    Pero ahora estás llorando, estás llorando…

    Tanta violencia en los dos vídeos. Supongo que alguien disfruta con escenas como esas.
    No es mi genero favorito,es por que ya en la vida real hay incluso más violencia que esa.
    Si tu cuento-relato va de eso tal vez me lo piense y lo lea en otro momento más adelante, ahora no. Pero si más adelante.
    Un abrazo.

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  2. Gracias, Inés. Tienes razón y yo no me suelo dar cuenta. El cuento, entre otras cosas, tiene escenas muy violentas y conviene avisarlo por anticipado, porque no todo el mundo se siente cómodo con ellas.
    Un abrazo

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  3. Soy una de las irredentas desperdigadas por el mundo 🙂 ; Stuck in the middle with you es uno de mis temazos UP, osea de los que te cambian el humor. Pa´bien.El númerísimo uno de esa lista es Gerdundula de Status quo 😀

    Vi Pulp Fiction en el cine cuatro veces, la cuarta lo era también de muchos de los que estaban en la sala porque todos se sabían los diálogos. Para mí a Tarantino le pasó con esa peli lo que dicen los fatalistas ,que todo lo anterior fue preparación y lo posterior decadencia 😀 Y no había pensado en ello, pero sí creo que imaginó la muerte de Vincent Vega en silencio, al fin que era dos cosas en una, se moría Vincent, pero resucitaba Travolta… no sé igual quería darle más recogimiento 😛

    Qué pasada de post y de promesa!!! Estoy contenta como una Castañuela 🙂

    Un abrazo, Xibeliuss.

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    1. Acabo de leerlo… Siempre me pasa una cosa con lo que tu escribes, que cuando termino algo me digo, pues ya está, se acabó mi capacidad de asombro, pero luego escribes otro y yo… pues flipo. Cuando escribí el comentario ayer todavía no había recibido el mail. No sé como darte las gracias… no sé.

      Un abrazo

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      1. Jo… coincidimos del todo con Pulp Fiction. Yo lo comparaba a muchos grupos de rock españoles de antes, que vaciaban en los dos primeros discos los méritos de toda una vida y luego ya no les quedaba nada más que dar. “Jackie Brown” no me pareció mala pero no tenía magia, “Kill Bill” me dejó bastante frío, “Death Proof” era una tomadura de pelo y las dos siguientes, la de la 2GM y la de vaqueros, las tengo por ahí pendientes, por si un día me apetece verlas o me pillan con la guardia baja. Con Pulp Fiction me pasa como con el Padrino: las he visto cientos de veces, pero si haciendo zapping me las encuentro me vuelvo a enganchar.
        Gracias por los elogios al cuento. Es un placer.
        Un fuerte abrazo

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  4. Ya me ha llegado el relato. Tío, tienes que ponerte en serio y hacer algo con esto ya, sin más excusas. Se te va a pasar el arroz.
    Pd. Si tus lectores supiesen cuánto de verdad hay en tus cuentos alucinarían un poquito, jajaja

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  5. 1º ¿Te quieres creer que es la primera vez que vengo por aquí porque no me había fijado antes de que existía otra vida aparte de la de las fotos? Pues Adra fué la que me lo descubrió; mis disculpas. Me lo apunto para próximas visitas
    2º Yo si he estado en el 221b y fue una agradable excursión y visita a un sitio que estaba como imaginaba que hubiera quedado en el mismo momento en que Sherlock y John acabaran de salir para investigar otro caso. Me gustó.
    3º Reservoir Dogs y Pulp fiction me gustan mucho. Pulp quizás algo más porque tiene escenas que son absolutamente memorables. ¿Violentas? pues sí pero comparadas con algunas películas de cine gore tipo Saw se quedan en bonitas comedias románticas.
    4º Lo de los cuentos lo paso ahora mismo a mirar.
    Salu2

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  6. Por cierto, que no me entero ¿los cuentos dónde están que no los veo? o es que no es un blog y los mandas por correo. Responde pronto que vivo sin vivir en mi.
    Salu2

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    1. ¡Pues bienvenido, Juan Carlos! Y gracias a Adra por haberte traído hasta aquí.

      Me temo que no estuviste en el 221B de Baker Street. O al menos no del todo:
      El Museo de Sherlock Holmes es un museo de gestión privada en Londres, Inglaterra, dedicado al famoso detective de ficción Sherlock Holmes. Se inauguró en 1990 y está situado en un edificio de la calle Baker que lleva el número 221B con permiso especial de la Ciudad de Westminster, aunque se encuentra entre los números 237 y 241. El edificio georgiano que el museo ocupa como “221B de Baker Street” se utilizó anteriormente como una casa de huéspedes en el periodo entre 1860 y 1936…” dice más o menos la wikipedia. Otras fuentes cuentan que en los años de Conan Doyle la calle apenas superaba los cien números…

      Los relatos ahora mismos se envían por e mail, a una lista de correo en la que puede apuntarse quien quiera, de manera gratuita y sin compromiso. Durante mucho tiempo se publicaron “en abierto” en este blog y sobre todo en su antecesor directo “Igual te Interesa” – ya desaparecido DEP. Es la mejor manera que he encontrado hasta el momento para seguir distribuyéndolos entre quienes están interesados y no “imponer” su lectura a otros seguidores del blog.

      Saludos y espero que lo hayas recibido

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  7. Bueno, por fin lo he leído. Me he tomado mi tiempo, pero he de decir que invadida por la curiosidad. El retraso no era porque me traumaticen las escenas violentas, pero no podía concentrarme ahora, en desviar mi atención con cosas que me distrajeran de otras más urgentes.
    Presentía una gran historia y quería no tener otras distracciones que impidiesen que me concentrara en la lectura, para no perderme detalles, incluso con el teléfono apagado.
    Como me suena esta historia de perdedores, creo que en todos los barrios había personajes como los que describes, gente con sueños que no se realizaron, y como las ciudades albergan todo tipo de personajes que se aprovechan de los que por un motivo u otro, no consiguen sus sueños.
    Pero un día llega alguien como Luquitas y hace justicia. Bien por Luquitas y por el que mantiene limpio el bar….

    Venga, busca un guionista y se ponga a trabajar, sería una buena peli.
    Un abrazo Navideño.

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