Felices Fiestas (o no) y Disfruten de lo Votado (o no)

Estimados amigos: como todos ustedes, yo también me siento muy decepcionado con los resultados de las últimas elecciones. ¡La gente ha votado lo que le da la gana y no lo que me da la gana a mí!. No hay más que echar un vistazo a los Grandes Medios de Comunicación – o a los Mercados o a La prima del Riesgo – para entender que nos hemos equivocado por completo y que lo mínimo que nos merecemos, para empezar, es una buena bronca. En este territorio que llamamos España hay demasiado pijo, progre, liberal, facha, rojo, carca, ateo, meapilas, paleto, gafapasta, enterado, atontado, utópico, posibilista, jubilado, autónomo, asalariado, dependiente, mercachifle, gitano, payo, tertuliano, ágrafo, pasota, correveidile, pesebrista, comunista, falangista, separatista, ista, ista, ista… (y así hasta el infinito y más allá)

Esta democracia de sufragio universal que tanto nos llega a encabronar tiene algunos, muchos fallos y son algunos, muchos los ajustes que se deberían hacer cuanto antes. Pero también es el mejor sistema para obtener el retrato de una sociedad en un momento dado. A ver: a todos nos gusta vernos a nosotros mismos altos, guapos, delgados, listos, ocurrentes y simpáticos, por mucho michelín y mucha tontería que también tengamos – detallitos sin importancia, eclipsados por un atractivo general deslumbrante. Pues no: no somos así. Es más: desde cerca todos somos raros – como decía mi añorado Risk.

Y así sucede con el país. Visto en conjunto no es como nos gustaría que fuera, no se ajusta a la idea que cada uno nos hacemos. En este “cuerpo” coincidimos el que vota por miedo a perder la pensión con el que ambiciona reformas profundas sin pensar en efectos colaterales, el que no tolera la corrupción con el que necesita los contratos con la Administración para mantener su empresa… etc, etc. Y no seré yo quien determine que una opción es el “forúnculo” y otra “la mirada arrebatadora”. Yo sé lo que a mí me gusta, pero no me siento capaz de imponer un canon universal de belleza.

Les recomiendo, si les apetece la lectura de dos artículos. Los dos están lejos de mi “zona de confort” ideológica. Por eso los dos me han hecho pensar. Y me han resultado interesantes.

“La hipocresía actual impide que los voceros del voto censitario quieran limitar el voto a los hombres blancos, y retoman (unos sin saberlo, como los dos tuiteros ignorantes, otros siguiendo de cerca a John Stuart Mill pero ajenos a su altura intelectual) el concepto intentando establecer quién puede votar, y desde luego, no son los pobres. La chusma sin estudios, la más numerosa, la que pertenece a las clases sociales con menor renta, no podrían votar si hiciéramos caso a estas personas. Es decir, los que más están sufriendo los recortes, los despidos y la precarización, no deben votar. O, como en el caso del director de Público, podemos conformarnos con la esperanza, la alegría por el futuro, esperando a que todos esos apestosos jubilados fallezcan y que los pueblos desaparezcan.
Hay algo que parece olvidársele tanto a unos como otros, y es la evidencia de que son precisamente gente con estudios, gente preparada, gente con pasta, la que está dirigiendo este país. Es gente preparada la que arruinó Bankia y es gente preparada la que ha perpetrado la reforma laboral y los recortes sociales. Pero, ante la incapacidad de la izquierda de movilizar a una parte del electorado, se prefiere culpabilizar a esa parte del electorado.” Jorge Matías 

“Se mete usted en un terreno delicado. ¡El Pueblo! Ese ente deforme y abigarrado, omnipresente y desconocido, que es capaz de acudir en masa a decapitar al rey o a estrenar primark (acaso no sean cosas semejantes), y que refleja colores distintos según quién lo mire, como usted bien apunta.

He de decir que mi idilio con el Pueblo ha sido largo y tormentoso. La primera bofetada que me dio fue hace ya mucho, cuando aún era un adolescente revolucionario y luchaba por liberarlo. Una mañana que paseaba por las calles de Zaragoza escuché sobre el volumen de mi discman un sonido como de cerdos siendo degollados en masa. ¡Qué terribles gritos! Apagué la música, no fuese a estar iniciándose algún tipo de apocalipsis y debiera salir corriendo inmediatamente. Sin embargo, no percibí nada más hasta pasado un rato, cuando pasé frente a un bar: allí estaba el Pueblo, ése al que yo quería liberar, frenéticamente absorto en la pantalla verde. Inmediatamente comprendí que debía abandonar todo afán libertario. ¿Cómo liberar a quien no quiere ser liberado? Por fortuna me retiré de la empresa antes que los franceses de España, los estadounidenses de Irak, o el bueno de Azaña de la II República.

Desde entonces mis esfuerzos por comprender al Pueblo han sido infructuosos, pero he ido aprendiendo que quien diga representar al Pueblo o miente, o es un ingenuo, o un bellaco. Y también que el Pueblo es merecedor de los más duros insultos, pero escupidos de la forma más tierna posible.

Creo que dos cosas ciertas podemos decir del Pueblo: primero, que ostenta el poder absoluto, y segundo, que es “ágrafo por naturaleza”, según sumariza estupendamente Juan Eslava Galán. Mala combinación, amigo José Luis, mala combinación. En lo primero, como ve, discrepo de usted: en democracia el Pueblo tiene el poder, y legitima así el gobierno de los peores y, por tanto, otros aspectos menores como la corrupción y las más diversas barrabasadas ejecutivas y legislativas. En los mercados el Pueblo también tiene el poder, e invierte constantemente y sin dudar en explotación animal, humana y medioambiental. Sobre nuestras vidas el Pueblo también tiene poder directo, y nos sumerge en el imperio de la ordinariez, donde reinan el reguetón, los realities y la memebasura. Todo esto, por supuesto, es consecuencia del segundo de los aspectos: el analfabetismo natural del Pueblo.

Y, sin embargo, ¿cómo no amar al Pueblo?

Es imposible. El Pueblo es lo que hace país, comunidad y familia. Pueblo es de donde pretendemos escapar los que insistimos en decir que no somos masa, intentando volar alto y lejos para luego volver irremediablemente a él. Pueblo soy yo y es usted, amigo José Luis, queriendo hacer altas humanidades. Pueblo es también el señor José bailando “Paquito, el Chocolatero” en las fiestas de San Bartolomé mientras hace así España, y pueblo es la señora Conchi vestida de baturra llevando flores a la Virgen del Pilar el 12 de octubre. Ese 12 de octubre que tanto odia Toledo, y que, sin embargo, hace Pueblo, el Pueblo que tanto ama Toledo.” Homo Velamine 

En fin, amigos: que sigo tan confuso como es habitual. En estas fechas sólo me queda desearles Felices Fiestas – las que sean – a quienes gusten de celebraciones y que pasen rápido estos días – para aquellos que los detestan.

¡Vida Larga y Prosperidad para todos!

Live-Long-and-Prosper

Pd. Jopé, al final la entrada me ha quedado muy Relativista, ista, ista… y ya no sé si eso es lo correcto en estos tiempos 😀

Imagen: Tomada de Internet, autor desconocido.

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12 comentarios en “Felices Fiestas (o no) y Disfruten de lo Votado (o no)

  1. Pues me encanta, sí te ha quedado algo relativista, jajaja, yo suelo pensar así, muy ambiguamente, así que para mí, perfecto.
    El resultado de las elecciones cada vez me parece más gracioso, aunque puede que no tenga ninguna gracia. Me pregunto a veces…quién ha podido votar a esos? ..por dios, tantos?? Y luego…y a esos otros? por favor! quién? Pues eso…que no han votado a quien a mí me da la gana. Aunque lo tengo muy asumido.
    Yo creo que refleja el descontento de la población. De ese conjunto de personas, humanoides que somos, heterogéneo, para el disgusto de unos cuantos, que a los eruditos de ahora les da por llamar ciudadanía, pueblo…en fin, excluyéndose ellos, claro.
    También quise salvar el mundo, jeje, aún me acuerdo. Ahora estoy en la etapa de “Que le vayan dando”…que yo me voy a ver crecer las setas. Igual se me pasa.
    Eso sí; yo voto. Yo participo. Entre seta y seta. Y cuando me echen la bronca…pues he decidido que haré algo que me ha enseñado mi perro, Humo: pongo carita de buena, y cuando no mires, sigo rascando.
    En cualquier caso, ya lo dijo otro…”Se engaña mejor a una colectividad, que a un hombre solo” Creo que era así….

    Mucha felicidad y buenos -muy buenos- momentos para estos días, Xibeliuss!!!
    Un fuerte abrazo:)

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    1. ¡Yo sigo queriendo cambiar el mundo! Lo único que voy teniendo más claro es que si el mundo no quiere ser salvado, no lo voy a hacer a bofetadas, como los superheroes de los tebeos 😀
      Esa colectividad, ese monstruo de mil caras que formamos entre todos, es difícil que a todos nos parezca guapo… pero todos hemos puesto ahí algo nuestro, hasta los que no votan, los que se niegan a participar. Y da la sensació que nos cuesta asumirlo.

      Un fuerte abrazo, Moni. Y pásalo muy bien (no sé porqué, pero estoy seguro que lo harás 🙂 )

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  2. Moni, se va a ver crecer las setas y yo me voy a ir a ver si brota alguna bellota después de los últimos incendios, será lo unico que me haga recuperar el ánimo, porque tampoco han salído los mios y porque ya empiezo a estar harto de los listos y de las “listas”.
    Un abrazo,amigo y felices fiestas.

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    1. Las setas y las bellotas nunca nos fallan, Tejón. Siempre se puede recurrir a ellas, como a los árboles, como a las montañas. Pero al final hasta eso depende de las políticas y por eso hay que implicarse, para no dejarlo en manos de otros.
      Un fuerte abrazo y disfruta de estos días junto a los tuyos, Jesús.

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  3. Pues creo que tienes tus razones, que pueden o no ser compartidas. Todas las razones forman un pueblo así como sus sentimientos, alegrías, decepciones… pero de esto está formado el nuestro.
    En la escalera de la vida, cuando miras hacia atrás piensas en lo lento que suben los de abajo, mientras que cuando ves a los de arriba te parece que van como locos.
    Amigo esto es el pueblo, yo que fui joven antes que tú también recorrí alguna de tus sendas sufriendo las decepciones correspondientes.
    Fíjate yo he votado Podemos (por considerar que se lo debía al hacer un giro de opinión en política). Bueno pues sus críticos me decían “son futuros no demócratas”, “Venezuela”, “al final no podrán con el poder económico”…etc.
    Es muy curioso, cuando era tan joven como te decía antes me pegaban en la calle por pedir la democracia y ahora (bueno, ahora no me pegan), me critican por ejercerla mal.
    Al pueblo no se le puede culpar por ejercer mal su derecho, antes cuidar su educación y apartarla de fanatismos, solo con estos dos movimientos tendríamos mejor resultados pero esto es cosa de Políticos y ahí… ahí sí que estamos jodidos.
    Un ejemplo, ¿Qué consiguió Maillo para nuestras tierras?, nada, pues con ese lastre también se sube mejor la escalera, la suya.
    En fin, si el resultado hubiera sido correcto (de media), nos quitaría una razón para seguir soñando, seguir hablando, seguir discutiendo, seguir… y seguir, que al fin y al cabo es de lo que se trata.
    Que tengáis unas felices fiestas los tres es nuestro deseo y si es necesario lo votamos.

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    1. “En la escalera de la vida, cuando miras hacia atrás piensas en lo lento que suben los de abajo, mientras que cuando ves a los de arriba te parece que van como locos…” Sí, yo también tengo esa sensación. Incluso creo que en estos últimos años la brecha no ha dejado de crecer. Yo, por supuesto, también hubiese optado por un resultado muy distinto… y sí, también he tenido que aguantar broncas antes y después. Pero no renuncio a intentar convencer a la gente, a luchar contra molinos que parecen gigantes. Y posiblemente haya personajes a los que hoy apoyo que mañana me decepcionarán… pero entonces buscaré otros.
      Un fuerte abrazo para todos y que disfrutéis estas fiestas lo mejor posible

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  4. Muchas Gracias por tus relatos.Los que ya tenemos unos años vamos viendo la vida ,como si estuviéramos montados en un tiovivo ,y casi todo vuelve a repetirse,y es que los años y las circunstancias van cambiando a los personajes de nuestra vida política y al final todo se desdibuja y uno ya se pierde .Mira el Felipe y el PSOE de los primeros años ,eran Podemos.Como serán Pablo y Podemos dentro de unos años.Todavía no tienen poder y ya están dejando cosas atrás.Ya han entrado en el juego.
    Yo al final me voy hacer Hippie.
    Un abrazo y felices fiestas ó nó

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    1. Gracias a ti, José, y más por animarte a dejar un comentario. Como decía más arriba, sé que gente a la que hoy apoyo es posible que me acabe decepcionando. En el caso de Felipe, el idilio me duró muy poco y la decepción fue muy dolorosa (era la primera): hasta el referéndum de la OTAN y el giro de 180º. Durante mucho tiempo yo tampoco quise entrar en el juego, pero el caso es que el juego sigue, contigo o contra ti; ahora pienso que cualquier cosa que se pueda conseguir tendrá que ser desde dentro… y tragando unos cuantos sapos.
      Un abrazo y felices fiestas.

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  5. 😀 Felices fiestas Xibeliuss. Yo he tenido una bronca monumental con mi gremlin chico a cuenta de un juguete estúpido que se empeñó en pedir; un traste grande, aparatoso, feo, inútil, aburrido y carísimo con el que no va a jugar, que lo conozco. Así que me cerré en banda, pide otra cosa he dicho. A Papá Noel le da igual, eres tú la que no quiere, me dijo muy enfadado. Ya, pero aquí, en casa, mando yo, que esto es una democracia le contesté yo y dio el argumento por bueno 😀

    El mayor descubrió la tortilla hace unos meses. Todavía no me ha perdonado, pero es de naturaleza mucho más razonable que su hermano y algo de ilu si que le hace ser cómplice de como el chico se lo sigue creyendo todo. Si no fuera por ellos menuda mierda de fiestas.

    En cuánto a las elecciones…. no. Osea no. No puedo creer que más de siete millones de personas hayan votado a una gente que les ha despojado de derechos elementales, mentido, robado, insultado y que se ha reído(y se sigue riendo) de ellos en su cara. Demasiado monguer para recibir una pensión del estado ahora que encima se ha arrasado con las prestaciones por dependencia. Lo siento. No soy capaz de entenderlo.

    Un abrazo grande. A Risk le haría ilusión leer esto. Se lo voy a twitear 😀

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  6. 😀 A mi gremlin le contamos la tostada también hace unos meses… y el jodío ha hecho como si no fuera con él ¡Me ha salido listo el condenado!
    Yo tampoco puedo entender muchas cosas; pero más nos vale que vayamos asumiéndolo: esto es así. Hay que apechugar con esos millones de personas, con sus miedos, con sus temores, con sus incongruencias, que son completamente distintas de las nuestras (en el concepto) y al mismo tiempo casi iguales (en las formas). Si las “opciones progresistas” siguen dándose cabezazos contra la pared y preguntándose por qué esos millones siguen votando lo que votan, sin conseguir o renunciando a convencerlos, nos quedan unos cuantos años muy parecidos.

    Pasad unas buenas fiestas, Rosa. Y mándale también un abrazo a Risk, que hace tiempo que no sé nada de él, le tengo perdida la pista.

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  7. Le leído con mucho interés tu entrada. Coincido contigo en muchas de tus afirmaciones. Ahora parece que no sabemos votar, teníamos que haber dado una mayoría suficiente para poder seguir gobernando como a ellos les dé la gana, y no me refiero solo a determinados partidos políticos, sino también a los poderes económicos, la U.E….
    Ahora sí que hay que hacer política, hay que hablar, negociar unos con otros y resulta que no están acostumbrados y quieren un cheque en blanco. Espero que aprender por una vez a saber pactar y respetar todas las posturas, por un lado se abre una nueva experiencia, sólo espero que se pueda aprovechar y sirva para dar un empujón a este país. Bien o mal, así se hizo la transición y fueron momentos mucho más duros y con muchas incertidumbres.
    Me alegra que hayas abierto los comentarios. Estoy de vacaciones y puedo volver a bucear en el mundo bloguero.
    Un abrazo muy fuerte y felices fiestas.

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    1. ¡Yo tampoco comparto todas las afirmaciones de la entrada! Me pasa un poco como a Rosa y a tantos otros, que me asombro de cómo hay gente capaz de votar según qué cosa. Después de estas elecciones se han visto demasiados comentarios desagradables, y más de uno venía desde “mi bando” ( o “Zona de confort ideológico”, que suena menos beligerante): ¿De verdad nos creemos con derecho a pensar que nuestro voto es “mejor”? ¿Que deberíamos darle el derecho a voto a unos y quitárselo a otros? Uf, no: yo ahí no quiero estar.
      Cierto, yo también creo que es momento de aprender a hablar con el de enfrente, a negociar y a pactar. Que yo creo que alguna vez, más de una, ya lo hemos hecho – aunque también lo que estoy viendo estos días no me hace optimista.
      Un abrazo, Valverde. ¡Y a disfrutar de las vacaciones!

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