Refranes y Aforismos

Cita: s. Repetición errónea de palabras ajenas
Aforismo: s. Sabiduría predigerida.
[Ambrose Bierce – El Diccionario del Diablo]

No me llevo bien con los refranes. Esos que la RAE define como “Dicho agudo y sentencioso de uso común” me parecen una colección de tópicos que tanto pueden “enseñar” una cosa como su contraria. No desdeño, por supuesto, su valor antropológico: estudiando el refranero podemos  aprender mucho de la vida de nuestros antepasados cuando la suya era una sociedad en su mayoría agraria, dominada por la religión y con unos principios morales propios de aquella situación. Pretender que estas toscas sentencias siguen representando a día de hoy la “sabiduría popular” equivale a pensar que un puñado de fábulas pastoriles del Oriente Medio de treinta siglos atrás deben ser norma para la humanidad del S.XXI.

Eko Aforismos y Máximas
Eko – Aforismos y Máximas

Más allá de las muchas compilaciones publicadas desde el S.XV hasta hoy mismo, el autor que tal vez haya hecho una mejor utilización literaria de los refranes es, por supuesto, Cervantes. Con ellos, y con el uso continuo que de ellos hacía, definió al personaje de Sancho Panza; figura que, a su vez, se asumió como arquetipo del pueblo español, humilde, sabio y leal; con los pies en el suelo y a la vez capaz de caer en cualquier engaño de sus superiores; a menudo también cobarde, interesado, egoísta. A su lado, y a la vez en sus antípodas, cabalgaba el loco Alonso Quijano, el caballero empeñado en perseguir la Belleza y la Virtud – encarnadas en una moza que él veía Dulcinea – sin pensar en las consecuencias; el que dijo “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre”; el que defendió a Marcela, la pastora que no escogió “la hermosura que tengo, que tal cual es el cielo me la dio de gracia, sin yo pedilla ni escogella. Y así como la víbora no merece ser culpada por la ponzoña que tiene, puesto que con ella mata, por habérsela dado naturaleza, tampoco yo merezco ser reprehendida por ser hermosa, que la hermosura en la mujer honesta es como el fuego apartado o como la espada aguda, que ni él quema ni ella corta a quien a ellos no se acerca”; el que liberó a los galeotes porque consideró que “no es bien que los hombres honrados sean verdugos de los otros hombres”… Me voy del tema y debo terminar: como Alonso Quijano, yo, probablemente también un poco loco, le digo a Sancho y al refranero: “¡O maldito seas de Dios! Sesenta mil Sataneses te lleven a ti y a tus refranes; una hora ha que los estás ensartando y dándome con cada uno tragos de tormenta …

En más consideración tengo a los llamados aforismos. No a todos: los hay que, como refranes y proverbios, intentan fijar sentencias incuestionables y esos no me interesan. Me gusta la intención concentrada en un puñado de palabras que abre puertas, no las que dan ya todo por pensado; y en el mismo paquete colecciono las definiciones de Bierce en el Diccionario del Diablo, las Greguerías de Ramón Gómez de la Serna, la microliteratura de Monterroso, Brown, Aub; las frases demoledoras  – insertas en su obra literaria o en su correspondencia privada – de Voltaire, Wilde, Chesterton o los aforismos-aforismos (es decir: escritos desde el primer momento como tales) de Gracián, Montaigne, Nietzsche, Eder

Toda esta pequeña introducción es para presentarles a mi último descubrimiento: Georg Christoph Lichtenberg. Según la wiki, Georg (Alemania, 1742-1799) fue el más joven de 17 hermanos, hijo de un pastor protestante que llegó a alcanzar altos puestos en la jerarquía eclesiástica. Educado primero en casa de sus padres, ingresó después, gracias a una beca, en la Universidad de Gotinga para estudiar matemáticas, historia natural y astronomía. Tras terminar sus estudios y pasar algunas temporadas en Inglaterra, donde se relacionó tanto con la familia real como con la élite intelectual de la época, obtuvo plaza en esa misma universidad y es considerado el primer profesor de física experimental de su país. Su minusvalía física (escoliosis) y su propensión a padecer enfermedades probablemente hicieron de él una persona extremadamente curiosa y observadora – amén de hipocondríaca.

Desde 1764 Lichtenberg fue anotando en libretas una innumerable cantidad de apuntes, aforismos o ideas rápidas, que fueron objeto de publicación algún tiempo después de su fallecimiento. En ellos se advierte su contundente escepticismo, satírico, anglófilo y de distinguida ironía, en contra de todo fundamentalismo religioso o conservador.

En la red se pueden encontrar muchas y buenas recopilaciones de sus escritos: por ejemplo, yo para empezar les recomiendo este enlace

  • “Su cuerpo está constituido de tal modo que si un mal dibujante lo pintara en la oscuridad sólo podría mejorarlo”

  • “A lo largo de mi vida me han otorgado tantos honores inmerecidos que bien podría permitirme alguna crítica inmerecida”

  • “He vuelto a comer todo lo que me está prohibido y, gracias a Dios, me encuentro tan mal como antes (no peor)”

  • “Siempre he procurado imponerme leyes que sólo entren en vigor cuando me sea casi imposible violarlas”

  • “Su único rasgo viril no podía ser demostrado a causa de las buenas costumbres”

  • “Si otra generación tuviera que reconstruir al hombre a partir de sus escritos más sensibles, pensaría que se trataba de un corazón con testículos”

  • “Por más que en ellas se predique, las iglesias siguen necesitando pararrayos”

  • “Dios realmente debe querernos mucho, pues siempre aparece cuando hace mal tiempo”

  • “Es fascinante escuchar a una mujer extranjera que comete faltas en nuestro idioma con sus hermosos labios. A un hombre no”

  • “Si alguien escribe mal, qué más da, hay que dejarlo escribir. Transformarse en buey aún no es suicidarse”

  • “Aquello tuvo el efecto que por lo general tienen los buenos libros. Hizo más tontos a los tontos, más listos a los listos y los miles restantes quedaron ilesos”

  • “A lo más a lo que puede llegar un mediocre es a descubrir los errores de quienes lo superan”

  • “Hay ineptos entusiastas. Gente muy peligrosa”

  • “Muchos hombres (tal vez la mayoría) sólo encuentran algo si antes saben que está ahí.”

  • “De acuerdo con Voltaire, es muy peligroso tener razón en cosas en las que no la han tenido grandes hombres”

  • “Casi todos los hombres fundan su escepticismo respecto a una cosa en la fe ciega en otra”

  • “Escribió ocho libros. Hubiera hecho mejor plantando ocho árboles o teniendo ocho hijos”

  • “Lo importante no es que el Sol no se ponga en el Estado de un monarca (como antaño se vanaglorió España), sino lo que ve a lo largo de su recorrido”

  • “Debe investigarse si acaso es posible hacer algo sin tener en mente el interés propio”

  • “Cuando tenía que usar su razón era como si alguien que siempre ha usado la mano derecha tuviera que usar la izquierda”

  • “El primer americano que descubrió a Colón hizo un descubrimiento atroz”

  • “El vuelo audaz del hombre atolondrado”

  • “Aquel hombre era tan inteligente que casi no servía para nada”

  • “Es evidente que no puedo decir que nos irá mejor con un cambio, pero sí que para mejorar debe haber un cambio”

Georg Christoph Lichtenberg – Aforismos, 1764-1799

Ilustración: Eko – Aforismos y Máximas
(Les recomiendo también una visita ineludible a la web de este enorme ilustrador y grabador mexicano)

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15 comentarios en “Refranes y Aforismos

  1. Sobre las greguerías de Gómez de la Serna, que a mí también me gustan mucho, Martín Casariego en una novela hizo que su personaje se las leyese a un crío, primo suyo, el niño después emitía una valoración inapelable que al personaje de Casariego le pareció la mejor de todas: creo, decía, que son capaces de ser mejores 😀 A mí me pasa con todo, con los aforismos , con los refranes y con las paradojas… lo que pasa es que cuando me pongo a mejorarlos 😀 😀 😀 Pues no.

    Los que nos traes son muy geniales, me siento muy identificada con el que se siente zurdo cuando tiene que razonar 😀

    Un abrazo

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    1. Jjajaja A mí me pasa algo parecido. Y no se me da bien dar con una sola frase contundente, una sola que refleje una idea o abra puertas para que entren. Si así fuera estaría publicando en twitter y no intentando escribir relatos que cada vez se me hacen más largos 😉
      Gracias, Vega. Un besazo

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  2. Los aforismos que más puertas nos abren son aquellos que más chocan con nuestra manera de pensar, aunque no siempre hayan de ser los más lucidos. Al revés también sucede, naturalmente. Lo importante es que haya choque. Una buena e ilustrativa entrada, Xibeliuss. Un abrazo.

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    1. Cierto, Eladio. Todo lo que nos hace salir de nuestra zona de confort nos obliga a mirar desde otro punto de vista. Y eso es lo saludable: sea para estar de acuerdo o para oponerte con conocimiento de causa.
      Abrazos

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  3. Me ha gustado mucho leer los aforismos:)
    El refrán que más detesto es “más vale malo conocido, que bueno por conocer”
    Y una frase que me repetía mucho mi abuela cuando yo le hacía alguna gracia de las mías, esperando una reacción histriónica que no llegaba.. sin embargo repetía muy tranquila y con sonrisa de amor: “En este mundo, Mónica, sólo hay dos clases de personas…los listos tontos, y los tontos listos..”…no se te olvide nunca- No sé si sirve como aforismo 😀
    Un beso

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    1. Yo también detesto el “Más vale malo conocido…” Me parece la máxima representación de la cobardía, del inmovilismo más ponzoñoso, que además representa a muchos “sanchos” de este país.

      Jjejeje El de “los tontos listos…” yo también lo he oído. Bien, digamos que no me parece el colmo de la agudeza 😉
      Un beso, Moni

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    1. Gracias, Valverde.
      Yo no conocía a este autor: lo encontré por casualidad en internet y me ha parecido uno de los grandes del género, además de ser un curioso personaje.

      Un abrazo, amigo

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  4. Me ha parecido muy interesante. La colección final no tienes desperdicio, cada cual a mejor.
    Por supuesto mucho mejor que ese de “hombre refranero, tonto o majadero” En otras versiones sustituyen tonto por una palabra políticamente incorrecta.

    Un abrazo, Xi

    · LMA · & · CR ·

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    1. A menudo los refranes fueron el escudo tras el que se escondían quienes no eran capaces de pensar por su cuenta: repetían como loros las sentencias de la “sabiduría popular” sin cuestionarla, sin buscar otro tipo de conocimiento. Igual que hoy en día muchos repiten las consignas de sus periodistas favoritos o de su opción política.
      Abrazos, Ñoco

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