En otro pueblito sanabrés

Pulsar sobre la imagen para ampliar
Pulsar sobre las imágenes para ampliar

En otro pueblito sanabrés hay un anciano que sale a pasear a poco que el tiempo lo permita: así se lo dijo el médico y así lo hace. Y lo disfruta, claro que sí. Es una forma de llenar el día ahora que ya no quedan tareas y el cuerpo se queja de cada minuto pasado.


cobreros_10

A este anciano le gusta caminar en solitario porque así los recuerdos acuden sin distracciones que valgan. En cada calle del pueblo, ante cada casa, él puede ver cómo es ahora y, sobre todo, cómo fue antes. A su mirada las losas arrumbadas se yerguen, los caminos se abren, las chimeneas vuelven a humear y el aire se llena con la algarabía de un pueblo vivo. En su cabeza el tiempo se revuelve y ve ahora escenas de su edad madura y después alguna de su mocedad y hasta de su niñez, sin orden ni concierto, con la misma lógica difusa que guía los sueños. Se para ante las ruinas de la que fue la taberna en donde bebió su primer vino. Busca pajares como antes los buscó en la noche. La casa que fue escuela es hoy un chalet de piedra con cipreses junto a la puerta. ¿Cuantos de sus condiscípulos seguirán vivos? ¿Cuántos dejaron sus casas en busca de una vida diferente? ¿Cuántos volvieron, aunque fuese alguna vez? Y por cada casa que se arregla, por cada almiar hecho garaje y cada prado reconvertido en jardín hay diez tejados hundidos, cien saúcos y espinares abrazando las paredes, mil escobales en las tierras de labor y una memoria que se pierde. Se pierde, todo se pierde.

cobreros_06

Pasó ya el tiempo de los veraneantes, un espejismo en el que el pueblo se refleja vivo de nuevo. Son cuatro días, una fiesta y luego, enseguida, un otoño que avanza, unos días que se acortan y más despedidas. Todavía se aguanta la ilusión que si con las castañas, que si con las manzanas, que si a cómo las pagan este año, que si a ver si sale el sol y secan los habones. Cuando hay setas hasta se ve gente por el campo y los fines de semana parecen casi otro verano; si no las hay… Ya no queda ni picar la leña: el médico dijo lo de “Andar, andar, que tú ya no estás para según qué cosas” y los hijos le pusieron la caldera de gasoil, que no enciende para no gastar, y pasa más frío que cuando hacía su lumbre de leña. Cuando el miércoles todos los viejos se juntan en la consulta del médico las conversaciones ya suenan a viaje y a mudanza: “Sí,  hasta los Santos, hasta los Santos…

cobreros_07

cobreros_09

Y llegan los Santos y la nieve por los altos, y cambian la hora y ya es de noche a media tarde, con el frío, con la lluvia. Y vienen los hijos y se llevan a los padres a las ciudades, por los menos estos meses, y las casas se cierran y se trancan las puertas. Y el anciano ya no saldrá más que el miércoles a la consulta, el lunes al mercado y a misa el día que toque, que ahora hay pocos curas y no dan abasto.

cobreros_04

cobreros_05

Y los hijos del anciano insistirán un año más en que baje el invierno a Madrid, por lo menos el invierno, aunque sólo sea por la comodidad de los médicos y de los análisis o (piensan) para tenerlo a buen recaudo, que cualquier día se cae allí en su casa y no se entera nadie, que esas cosas pasan. Y un año conseguirán convencerlo y el anciano bajará para Madrid y se trancará la puerta de otra casa.

cobreros_01

Y algún tiempo más tarde un coche largo y negro llegará ante la iglesia del pueblo rodeado de un puñadico de amigos y familiares, el cura dirá un responso, un ataúd bajará a su fosa y otra historia habrá terminado. Todo acaba igual.

cobreros_08

cobreros-fin

Anuncios

33 comentarios en “En otro pueblito sanabrés

  1. Esta semana no he podido cumplir con el plazo de entrega de “La Sonrisa de los Tristes” 😦
    Aparecerá lo antes posible, de verdad de la buena. Lo siento.

    Me gusta

  2. Todo forma parte del ciclo de la vida. En este caso, hablamos de una vida tranquila, sin grandes sobresaltos, en contacto con la naturaleza, más sana que la de la ciudad.
    Un saludo.

    Le gusta a 1 persona

    1. Sí, el ciclo de la vida, es cierto. Lo que pasa es que cuando es uno mismo el que está en la rueda que inicia su descenso debe ser dificil evitar, al menos, la melancolía.
      Saludos, Cayetano

      Me gusta

  3. Ay, Xibeliuss, cuando te pones a escribir.
    Yo, como el tejón, no lloro con “ningún monstruo que venga a verme”, con esto, sí.
    Se lo voy a enseñar a mi madre (a mi madre que vas!), le va a gustar mucho.
    Y nada más, que sobran mis palabras cuando juntas así las tuyas. Gracias:)
    La foto que más me gusta es la quinta; no sé porqué, bueno igual sí.

    Un beso grande, Xibeliuss
    (se acerca es magosto;)

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡No, a tu madre no! ¡No vale chivarse! 😀

      No quería que el texto fuese demasiado dramático: tierno, sí; también algo melancólico e incluso con un puntito de retranca. Lo malo es que quizás el tema queda demasiado triste ya en la realidad.
      Un besazo, Moni. Muchas gracias.

      Me gusta

  4. Los pueblos se despueblan, los ancianos se resisten a dejar sus casas, los campos se abandonan. Esperemos que no acabe todo abandonado porque si desaparece el pueblo ¿qué pasará entonces?
    Hoy si que has superado la melancolía con el texto y con las fotos. Magníficos los dos.
    Ahora, haz el favor de ilustrarme ¿qué máquina es la primera foto? o la de la cabecera.
    Salu2

    Le gusta a 1 persona

    1. Pues andan por hay espabilados que piensan, y además lo dicen en público, que si se abandona el mundo rural no pasa nada, que es más sostenible ecológicamente vivir todos en las ciudades y devolver el campo a la naturaleza. En fin.
      No estoy muy seguro con la máquina, pero me voy a arriesgar: es una empacadora para hierba y paja, aunque es posible que sea sólo una parte de una estructura modular mayor.
      Saludos, JC

      Me gusta

  5. Es difícil vivir en los paraísos, estos lugares son solo para los valientes.

    Espero que este señor esté fuerte para aguantar, ya que la vida en la ciudad acabaría pronto con él.

    Preciosas fotografías.

    🙂

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Sí, los paraísos son muy exigentes! 😀 Nadie dijo que iba a ser fácil.

      Aunque en el texto no se habla de ellos, en el mundo rural también quedan robinsones decididos a llevar una vida diferente – no digo mejor ni peor. Los hay que nunca han querido dejar el pueblo y también los que han renunciado a la ciudad. Entre todos tejen la vida que queda en el campo. Ojalá fueran más.
      Un saludo y gracias por pasar.

      Le gusta a 1 persona

  6. A mí la foto que más me gusta es la novena 🙂 pero no se lo digas a las otras. Todas son estupendas. El texto me gusta mucho y me ha ido gustando más a medida que avanza, el pasa frío por no gastar gasoil son todos los viejos. pueblo sanabrés es todos los pueblos 😦 El viejito que Llamazares dice que en las fiestas de su pueblo él es tan forastero como los músicos de la orquesta(que suerte tienen los pueblos en los que toca una orquesta por mal que lo haga) porque se va cuando lo hacen ellos… Todo el post deja una sonrisa triste osea que de alguna manera si que has cumplido con la entrega… pero mira a ver si haces el favor de cumplir también de las otras maneras 😀 😀 😀

    Un beso

    Me gusta

    1. Ay, madre. No he bebido eh? ni con extraños ni con amigos…estoy desde el pc de mi santo porque el mío se ha obcecado en lo de no arreglarse solo. Este es una castaña pilonga y va lentísimo, como si anduviera a leña, la que no le dejan picar al viejo…quería decir que el viejito son todos los viejos y que el pueblito son todos los pueblos, pero algo (concepto elástico también este de algo que muy bien podría designarme a mí 😛 ) cambió las palabras de lugar… Perdón 🙂

      Me gusta

      1. 🙂 Buscaba un poco eso, no ceñirme a un pueblo en concreto porque hay cientos, en diferentes lugares, en los que encajaría una historia parecida. Quizás ha quedado más tristón de lo que yo buscaba… Salió casi de un tirón y tampoco quise tocarlo más.
        Llamazares – creo que ya lo he dicho más veces – sabe muy bien de lo que habla y además lo dice muy bien.
        Otro fuerte tirón de orejas, ya que te pillo otra vez 😀

        Me gusta

  7. Has reflejado la situación de cada pueblecito sanabrés. Las casas se van cerrando y llegará el día en que se cerrará el pueblecito sanabrés y no será el primero.
    Un abrazo.
    POSTDATA: Las fotos son fiel reflejo de los pueblos y las casas abrazadas por la vegetación, apenas si se distinguen las piedras y los tejados ni existen.
    Me ha producido tristeza porque cada vez que voy a Sanabria lo vivo.
    Siento haberme extendido cuando solo pretendía comentar las imágenes.

    Le gusta a 1 persona

    1. Con toda la importancia que tienen en el ecosistema, yo he llegado a odiar los zarzales: son la vanguardia del abandono, en las casas, en los huertos. Y es un “enemigo” que gana terreno todos los días.
      Gracias, Valverde. Un abrazo.

      Le gusta a 1 persona

  8. Esta entrada me toca el corazón. Irremediablemente los pueblos se mueren. Se mueren los que hicieron pueblo. Las ciudades no son lugar para ellos y los hijos lo saben… Pero se trata de estar tranquilos. Pero ellos no encontrarán en ella su sitio, su paisaje, los sonidos del silencio. Nada llenará sus horas más que un televisor encendido que mirará sin ver y le servirá de compañía porque la familia se fue al trabajo y los niños a sus estudios todo el día y él se encerrará en sus recuerdos y se aislará poco a poco. Hasta que llegue el día del coche negro y una palada de tierra cubra sus huesos. Y después te preguntas ¿porque no lo dejé todo y me quedé el tiempo que fuera necesario? Ni los pueblos ni ellos se merecen esto.

    Le gusta a 1 persona

    1. No, no lo merecen. La Historia rara vez es justa y está hecha a base de triturar personas individuales. No sé si a estas alturas la despoblación es reversible: me temo mucho que no. Y me temo que en un futuro próximo nos arrepentiremos de no haberlo intentado antes y con mayor ímpetu.
      Un abrazo, Inés.

      Me gusta

  9. Que bonita entrada Xibeliuss, no se como haces para superarte a ti mismo, nos arañas el corazón a los sanabeses y a los que lo sienten igual… Aparte de conocer bien la historia que se repite en cada uno de los pueblos de la comarca, comparto muchas de las impresiones y sensaciones de anteriores comentarios. Pasado ya el efecto de la anestesis del verano en Sanabria, reaparecen las imágenes de soledad y abandono propias de estas fechas, pero aun así, mi naturaleza optimista me empuja a creer que en la “primavera del invierno” algo renace… Ojalá las admistraciones se planteen seriamente que deben hacer lo posible para que otras alternativas de vida (la de los valientes) sean viables y se evite el cierre de los pueblos. De momento tendré que conformarme con disfrutar en vivo o en remoto (gracias a ti) de los rincones que ilustran esta entrada. Por cierto conozco muy poco Cobreros, sólo de paso (camino hacia o desde Santa Colomba), la última vez hace cinco años, para la próxima paro, y de paso haré una visita, que ya estoy tardando… Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

    1. Lo digo un poco más arriba: No sé si ya es posible hacer algo efectivo contra la despoblación; es un cáncer que está demasiado avanzado. De todas formas, la “otra alternativa de vida” siempre estará hay: quizás asuste más a cada año que pase (desaparición de servicios, pérdida de infraestructuras…), pero seguirá siendo una opción.
      ¡Pues sí, ya estás tardando! 😀 😀
      Un fuerte abrazo, Diáspora

      Me gusta

  10. Simplemente genial, tanto el escrito como las fotografías, realmente es una pena que una zona tan bonita y espectacular como es la sanabresa esté tan despoblada y sea tan poco conocida.
    Un saludo

    Le gusta a 1 persona

    1. Son demasiadas comarcas en situación parecida, Deva: Gran parte de la meseta norte, zonas de Aragón, pueblos de montaña… El texto sería igual de válido para demasiados pueblos.
      Gracias, Deva, por pasar y comentar.
      Un saludo

      Le gusta a 1 persona

  11. Esta entrada es de las que emocionan de verdad, de las que erizan el pelo y hace que afloren las lágrimas, y no hace falta que venga ningún monstruo a vernos para ello.
    Más triste me resulta no poder leérsela a mi madre, con la de veces que he leído para ella. Ella que ya no sale ni a andar porque siempre tiene frío, cada día pregunta si queda gasoil desde que le clausuramos la lumbre cuando se cayó al ir a buscar carbón a la leñera.
    Gracias,Xibeliuss.
    Un abrazo.

    Le gusta a 2 personas


  12. Tan tierno como triste. No haces más que relatar, con muy bellas palabras, la dureza de la vida… que en unos lugares es más dura que en otros.
    La vida se nos ya yendo, aunque no nos demos cuenta. Tus letras nos colocan ante lo inevitable.
    Y algunos resiste. No quieren la capital ni sus comodidades. Quieren estar cerca de los suyos, aunque los suyos ya no estén.

    Un abrazo Xi

    · LMA · & · CR ·

    Le gusta a 1 persona

    1. “Quieren estar cerca de los suyos, aunque los suyos ya no estén” Ahí está: aciertas de pleno.
      La vida se va, sí, y más vale que seamos conscientes de ello. No para lamentarse, sino para disfrutar cada momento.
      Un abrazo, Ñoco. me alegra mucho tu regreso.

      Me gusta

  13. Me has hecho pensar. Más que pensar, recordar. Y ahora no sé si convencer a los míos de que se vengan o no.
    Ya no sé lo que es mejor.
    Gracias.

    Le gusta a 1 persona

  14. Me encanta las fotos y el texto y si da pena que nuestros pueblos día a día se estén muriendo .yo como sanabres se me caen las lágrimas de ver envejecer y abandonar mi hermosa tierra y no poder hacer nada simplemente resignación y ese puto dicho tendrá que ser así
    Una pena pero en realidad la solución nos queda muy lejos un saludo

    Le gusta a 1 persona

Los comentarios están cerrados.