El Jinete y el Elefante

Una analogía que utilizó el psicólogo de la Universidad de Virginia, Jonathan Haidt en su maravilloso libro “The Happiness Hypothesis“. Haidt dice que nuestro lado emocional es un Elefante y nuestro lado racional es su Jinete. Encaramado sobre el Elefante, el Jinete sujeta las riendas y parece ser el líder. Pero el control del Jinete es precario porque es muy pequeño comparado con el Elefante. Cada vez que el Elefante, de seis toneladas, y el Jinete difieran con respecto a la dirección a seguir, el Jinete perderá. No tendrá nada que hacer. Muchos de nosotros estamos muy familiarizados con situaciones en las que nuestro Elefante se impone a nuestro Jinete […]

La debilidad del Elefante, nuestro lado emocional e instintivo, está clara: es perezoso y caprichoso, normalmente prefiere la gratificación inmediata a la gratificación a largo plazo. Cuando los esfuerzos de cambio fracasan, suele ser culpa del Elefante, ya que el tipo de cambio que queremos suele implicar sacrificios a corto plazo para obtener compensaciones a largo plazo. Los cambios suelen fracasar porque el Jinete simplemente no puede mantener al Elefante en el buen camino para llegar al destino. El ansia del Elefante por la gratificación inmediata es lo opuesto a la fortaleza del Jinete, que tiene capacidad para pensar a largo plazo, planificar, pensar más allá del momento (todas esas cosas que su mascota no puede hacer).

Pero lo que tal vez le sorprenda es que el Elefante también tiene fortalezas enormes y que el Jinete tiene debilidades muy serias. El Elefante no siempre es el malo. La emoción es el territorio del Elefante. Amor, compasión, simpatía y lealtad; el instinto animal que tiene de proteger a sus hijos del dolor. Ése es el Elefante. Ese dolor tan agudo que siente cuando necesita defenderse. Ése es el Elefante. Y más importante: si está contemplando un cambio, el Elefante es el que consigue que se hagan las cosas. Para progresar hacia un objetivo, tanto si es noble como si no, hay que tener la energía y la determinación del Elefante. Y esta fortaleza es el reflejo invertido de la gran debilidad del Jinete: que no deja de darle vueltas a las cosas. El Jinete tiende a analizar y a pensar excesivamente en las cosas. […] Si quiere que las cosas cambien, tiene que apelar a ambos. El Jinete aporta la planificación y la dirección, y el Elefante aporta la energía. Si el Jinete y el Elefante no coinciden en el camino a seguir, hay un problema. El Jinete puede seguir su camino temporalmente, puede sujetar las riendas con la suficiente fuerza para someter al Elefante, pero el Jinete no puede ganar la batalla a un animal tan enorme durante mucho tiempo. Simplemente acaba exhausto.”
Chip & Dan Heath – “Cambia el chip” – 2011


Encontré esta receta en Vitonica y creo que es la original, aunque la he visto en otras varias páginas:

Ingredientes (para 10 unidades)

1 plátano mediano, 100 gramos de copos de avena, 1 cucharada pequeña de miel, unas gotas de zumo de limón.

Preparación

Para realizar estos bombones sanos de avena y plátano, sólo debes pelar el plátano y rociarlo con unas gotas de zumo de limón mientras elaboras con éste un puré. Añades la miel y mezclas ambos ingredientes. (Yo sustituí la miel por sirope de agave y también le puse a mi libre albedío una cucharadita de cacao puro sin azúcares)

Por último, añades poco a poco los copos de avena hasta formar una pasta blanda y húmeda. Con ayuda de las manos vas formando pequeñas bolitas o bombones.

Puedes reservarlos en la heladera o comerlos inmediatamente

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20 comentarios en “El Jinete y el Elefante

  1. Me ha encantado la fábula del elefante y el jinete. Y la receta… qué pinta! Tengo que probarla, pero yo, como tú sustituiré la miel (por sirope de arroz😉) y también añadiré cacao!! 😀😀

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  2. Sustituir la miel por sirope y poner caprichosamente una cucharadita de cacao puro sin azúcar es un síntoma inequívoco de que el jinete se impuso al elefante o viceversa.
    Un saludo.

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  3. A veces, y aunque se quiera, el elefante se impone sobre el jinete de manera asombrosa y el resultado es una gratificación enorme que escapa de lo racional y se inmiscuye en lo emocional. Cuando eso ocurre, se siente una paz enorme que barre de un plumazo las preocupaciones del día a día. El elefante no es tan malo como lo pintan.
    Un saludo

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    1. Así es, yo también lo creo. Y además, como dicen los autores, el racionalismo excesivo puede llevar también al bloqueo. Hay que dejar campo al instinto también.
      Saludos, Carmen.

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  4. Me encantan los elefantes. Me gustaría ser uno. Grande, caprichoso, perezoso, que sabe perfectamente lo que quiere y va a por ello. Fíjate que ni siquiera a un psicólogo, se le ocurriría domesticarlo..Pobre jinete, jiji
    La receta también me encanta, equilibrada, saludable y …rica:D
    Me la haré algún día, no lo dudes,
    Gracias Xibeliuss, un abrazo!

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    1. Jjejeje No te veo de elefante, Moni: “caprichoso, perezoso, que sabe perfectamente lo que quiere y va a por ello”… pero más al estilo Baloo, el del libro de la selva 😀 Un buen ejemplo de equilibrio entre jinete y elefante.
      Andamos todos medio desaparecidos: voy a intentar sacar un poco de tiempo y mantener una cierta continuidad.
      Un besazo

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  5. ·.
    Rica receta y fácil de preparar. Me tendré que hacer unas cuantas bolitas para llevar al monte. Ummm…
    Estupenda analogía. Me has dejado pensando en lo que llevo dentro, un elefante y un jinete. No sé que hacer con ellos dado que parece q

    abrazo hugs

    · LMA · & · CR ·

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  6. parece que cada día domina uno de ellos, o los dos… o ninguno.
    Me ha gustado todo, texto y receta.

    un abrazo

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