El futuro del mundo

En el último nivel de los sótanos hay una mujer que escribe cómo será el futuro del mundo.

Es una funcionaria a punto de jubilarse. Va a cumplir cuarenta y dos años en el cargo y todo cuanto ha sucedido durante este tiempo es producto de su imaginación y de su técnica. Ella ha escrito cada guerra, cada revolución, cada golpe de estado y todos los amaños electorales que ha habido; hambrunas y dictaduras para el tercer mundo, hartazgos y crisis económicas para el primero. No ha sido un trabajo fácil: el virtuosismo de estas funcionarias – desde que se guarda memoria éste es un destino reservado a las mujeres – ha generado en los últimos siglos una aceleración de la historia sin precedentes -y son ya casi innumerables los hilos a mantener bajo control. Las superioras, en general, están satisfechas con su trabajo. Gustó mucho la épica que supo imprimir al final del Telón de Acero, con la caída del muro de Berlín y la gente abrazándose por las calles, todos sintiéndose en el centro mismo de la acción. Lo de Mandela y Sudafrica todavía se enseña en las aulas como ejemplo de crescendo bien llevado hasta el climax final, un derroche de espectáculo puro donde no faltaron las estrellas del pop ni el equipo nacional de rugby ganando un mundial en casa contra todo pronóstico. Las películas que se hicieron después no consiguieron igualar la emoción de los hechos reales.

Las necesarias secuencias de depresión provocan, como es habitual, mayor controversia. Se criticó el argumento de lady Di por caduco, un retorno sin sentido a los clichés más manoseados que delataba una preocupante falta de imaginación. Sin embargo con las Torres Gemelas se le acusó de estar buscando epatar a cualquier precio, un más-dificil-todavía de dudoso gusto que ponía en peligro el umbral de credibilidad. Pero después satisfizo – ya digo: en general – el pulso firme con el que supo llevar la trama a buen puerto, creando además múltiples líneas argumentales que aún hoy mantienen el interés y el suspense.

Ella se encarga también de escribir la vida de la gente común, las personas normales como usted y como yo. Quizás sea en este aspecto donde más ha cambiado el trabajo de las últimas escribidoras. Durante siglos, la vida de los figurantes – así se conoce a la gente corriente en el argot – no tenía importancia: la mayor parte nacía y moría en su mismo pueblo y hacían lo mismo una y otra vez durante generaciones. Prácticamente sólo había cambios si la acción principal precisaba de grandes masas de fondo y pocos llegaban a tener un papel destacado. Hoy en día todos queremos – exigimos – sentirnos protagonistas y vivir nuestros momentos de romance, de comedia, hasta de drama también – si acaba como es debido, claro. Cierto es que al final estas escenas son todas muy similares y se repiten de continuo con el único cambio de los interpretes; pero escribirlo – y hacerlo bien, sin fallos – lleva su tiempo.

A los buenos aficionados nos gusta escudriñar en estas pequeñas historias. Lejos de los focos de atención es donde se pueden encontrar experimentos estilísticos más arriesgados, guiños al lector y curiosidades de todo tipo. Yo, por ejemplo, localicé un boceto bastante exacto de la crisis de Bahía Cochinos que se desarrolló en la frontera polaca a finales de los años cuarenta, un ensayo a pequeña escala donde ya estaban presentes todos los principales detalles.

La escribidora actual se llama Sor Margarita y le quedan menos de seis meses para la jubilación. Nadie sabe quién la sustituirá. Por los sótanos corren rumores de todo tipo; incluso hay quien ya ha iniciado campaña para hacerse con el puesto. El otro día, sin ir más lejos, Sor Purificación comentaba en un corrillo que se echa de menos una visión más joven, alguien capaz de finiquitar con dignidad tramas agotadísimas – mencionó Oriente Medio y la corrupción en España – que no aportan nada nuevo desde hace demasiados capítulos.

Yo siempre guardaré un buen recuerdo de la época de Sor Margarita. A mi me escribió una curación milagrosa que me salvó la vida. Por más que digan por ahí que fue un fallo de raccord imperdonable.

 

Versión para imprimir enEl Club de Lectura


Imagen 1: Dibujo de Leopoldo Durañona, otro gran artista argentino que en España conocimos en las revistas de Toutain (1984, Creepy…). Esta ilustración pertenece a una adaptación de Kafka publicada en Epic Illustrated. Tenía esta imagen en la cabeza cuando pensaba en las escribidoras.

Imagen 2: Sor Patrocinio, la monja de las llagas, en un grabado de su época. Nadie puede demostrar que no fuese una escribidora. No, en serio: pueden leer algo del curioso personaje en la wikipedia.

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13 comentarios en “El futuro del mundo

  1. El pasado, lo haya escrito quien lo haya escrito, fue malo; pero me gusta menos el futuro. No me lo imagino vivible.
    El primer dibujo me recuerda mucho al Arzach de Moebius.
    Un abrazo.

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    1. El trabajo de Moebius en los Humanoides Asociados fue un bombazo que marcó a todos los dibujantes de su época (por lo menos), y eso que Durañona ya tenía por entonces una larga carrera. Aunque también podría ser que los editores buscasen esa estética en todo lo que publicaban, ya que parecía ser lo que también buscaba el público.
      Abrazos, Cayetano

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  2. Tenía que ser una de “ellas”. Normal que casi todas las otras que conocí fueran tan hijas de la grandísima puta. Sé bien como y cuánto se odian entre sí. Supongo que Sor Margarita se negó a ajustar cuentas con el mundo, pero se cobró hasta el último céntimo con las de su especie.

    Si se pudiera pedir un deseo me gustaría que la próxima escribidora se concentre en la salvación del planeta. Eso pasa por la extinción de los humanos. Visto está que no tenemos remedio. Sí, buscando bien se encuentran muchos más de diez justos en Sodoma… pero están agotadísimos.

    A ti que te salve también, que eres un animal (lo digo con toda la envidia que me asignó Sor Margarita. Es muchísima)

    Un beso

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      1. Más que monjas imagino a las escribidoras como una orden parecida a las “Bene Gesserit” de Dune 😀 Que también eran unas hijas de puta en toda regla, por cierto.
        Estoy seguro que la Tierra acabará por exterminarnos antes de que nosotros acabemos con ella. Nos llevaremos todo lo que podamos por delante, pero estamos condenados a la derrota.
        Gracias, Vega. Besazo

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  3. Menos mal que Sor Patro no se casó con el abogado, aunque pensándolo bien igual nos hemos perdido otra gran historia. Si tuvo influencia teológica, me la imagino influyendo en los despachos de políticos y abogados…
    Estamos muy necesitados de alguien que en algún profundo y oscuro archivo escriba un futuro donde el mundo tenga futuro.
    Un abrazo.
    P.D. Vega sabe mucho de hijas de…, algún día se tenía que reunir con mi “niña” pequeña y que le cuente de Sor Sagrario, más conocida por Sor Caballo…

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    1. Parece que la monja de las llagas sí que tuvo influencia sobre la reina Isabel y su marido, Francisco… vaya par de artistas, también. Por lo que he visto, todavía existe un grupo maquinando para lograr su canonización. En fin, son cosas suyas, que las disfruten.
      Jjejejeje, voy a ser malo: esas cosas os pasan por llevar a los niños/as a colegios de monjas! 😀
      Un fuerte abrazo para todos, tejón

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      1. Eres muy malo…las madres ya sabemos como son, tuve la “suerte” que desde la terraza de casa se ve el patio del Colegio de “La Milagrosa” y al colegio público tenían que ir en autobús no me dejaron opción.
        Casi tengo que mandar tapiar la terraza para que la mama no controlara a las niñas en el recreo. Pobriñas, por si no estuvieran ellas ya bastante controladas.
        Lo bueno es que la milagrosa no lo era tanto y no pudo desviarlas, pesó más lo que veían en casa.

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        1. 😀 😀 😀 ¡Es normal! En mi familia también se ha sido de colegio de monjas. ¡Y hasta alguna monja tenemos, no creas! Otro abrazo, amigo

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  4. Es fascinante …nunca dejes de escribir.
    Al menos ésta te puso a tí en el mundo, y a otros pocos que adoro. Espero que la siguiente se acuerde del proletariado, para bien, para variar…jajajajja, pueden reíse…es que soy una trasnochada, romántica y además, equivocada. Equivocada en todo. Y eso, me gusta.
    Excepto en que el mundo se va a acabar, el “nuestro” quiero decir. Que todos lo decimos con mucha risa…pero ninguno asumimos , de corazón, que es verdad.
    Ya me explicarás lo del fallo de raccord, o eso 😀
    Los dibujos son muy buenos, dan miedo de veras, me los guardo para Jalogüin:)
    Muchos besos

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    1. 😀
      Sólo somos figurantes, Moni: estamos aquí solo para dar realce a los “protagonistas” de la historia.
      Y ahora encima resulta que, despues de haber vivido por encima de nuestras posibilidades, ya ni competitivos somos. El proletariado ha dejado de ser útil hasta para comprar los cacharritos que fabrica 😛
      Ah, sí, yo tengo muy asumido que “nuestro” mundo acabará. Pero (y lo digo en serio) Chernobyl me dio una gran esperanza: en las peores circunstancias la vida (una vida, distinta tal vez, pero vida) está saliendo adelante. La tierra nos sobrevivirá y, además, acabará con todas nuestras huellas, por dolorosas que sean.
      Un besazo, Moni. A ver esas actualizaciones….

      Pd. Ah, que se me olvida: en cine, un fallo de raccord es una ruptura en la continuidad de la historia (planos que no encajan, actores que cambian de ropa, etc.) Puedes ver unos cuantos ejemplos en http://lavozdelmuro.net/23-errores-en-peliculas-que-podian-haber-sido-arreglados-pero-que-se-dejaron-como-anecdota/

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