Oración

Cuando empecé en el mundo de los blogs, hace de esto un millón de palabras, la primera persona con la que congenié fue Arena. Desde entonces no hemos perdido contacto: con épocas de mayor actividad, con otras casi desaparecidos, pendientes en todo momento. Siempre la he sabido muy cercana.
Arena me regaló una frase cuando la pedí… y además me dio permiso para iluminar mi cuento con dos de sus bellísimas pinturas. Es un honor para mí presentarsela a ustedes: en el mundo “real” se llama Carmen AG y, aunque anda ahora un poco apartada, les recomiendo que no pierdan de vista su blog “Hoy empieza todo… Un mar de sentimientos”  ¡Y estén atentos también a la cartelera de exposiciones de su ciudad!
Ésta no es la primera vez que escribo sobre ella. Tampoco es la primera entrada que compartimos, seguro que tampoco la última. Este año, además, me dio la sorpresa de la temporada 😉

¡Un fuerte abrazo, hermanita!

“—¿Y cómo se intitula el libro? —preguntó don Quijote.
—La vida de Ginés de Pasamonte —respondió el mismo.
—¿Y está acabado? —preguntó don Quijote.
—¿Cómo puede estar acabado —respondió él—, si aún no está acabada mi vida?”
Miguel de Cervantes Don Quijote de la Mancha

 

Érase una vez una oración que quería ser cuento y no encontraba el camino para hacerlo. “¿Qué sentido tiene mi existencia?” – se preguntaba compungida – “Unidad sintáctica dotada de sentido completo, me dicen. Mas ¿Sentido…? ¿Acaso debo resignarme a un destino inane, formar parte de conversaciones fútiles, ser un escrito de relleno en un folleto?” Porque el anhelo de nuestra oración no era aparecer perdida en el medio de un tomo, una entre miles como ella, una personalidad olvidada al servicio de una idea extraña. Tampoco quería ser refrán, greguería, aforismo, sentencia: ni siquiera tweet, por moderno y sigloveintiuno que sea. No. Ella quería cabalgar al frente de un ejercito de oraciones disciplinadas, ser su santo y ser su seña, guiar su entrada en el combate de la narración hasta arribar a puerto y ser, sobre todo, recordada. Ser citada – eso es cuanto nuestra oración soñaba.

“¿Nunca podremos nosotras, oraciones, escribir nuestra historia?“¿Es que siempre hemos de permanecer sometidas?” – se decía para su coleto – ¿Quién necesita un otro ajeno que nos escriba? ¡Nosotras podemos hacerlo! Me sentaré aquí hasta que encuentre las compañeras dispuestas a seguirme en esta misión sagrada. ¡Hoy amanece una nueva era para mi raza!”

Y se sentó y esperó y ante ella pasaron cientos de oraciones hermanas que sopesó, calibró y encajó hasta que se acabó el cuento.

“¿Y está acabado?” – preguntó la oración – “¿Cómo puede estar acabado si aún no está acabada mi vida? “

– o O o –

Olvidábaseme decir que había también un escritor de historias sin palabras.

En busca de un remedio se internó en el bosque, mas pronto sintió que se perdía y marcó el camino de vuelta a casa con pedacitos arrancados de su corazón.

Nunca adivinó que en esos pedacitos se hallaba su respuesta.


Pinturas: Carmen AG, “Arena

Versión para imprimir en el Club de Lectura
Música: Jonny Lang – Wisdom

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22 comentarios en “Oración

  1. Excelente post, las pinturas me encantan, buen homenaje a tu amiga Carmen. Me gustan las oraciones con vida propia y una curiosidad, tengo un texto no publicado sobre un escritor que no podía terminar su relato porque tampoco encontraba palabras adecuadas. Preciosas palabras del final de tu post.
    Enhorabuena y un abrazo.

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  2. Hay oraciones un poco osadas a la hora de escribir historias. Me refiero a las copulativas. Son un poco libertinas y desfogadas.
    Tengo el gusto de conocer también a Carmen. Me regaló una foto suya, muy sugerente, para la promoción de “desde el laberinto”.
    Voila:

    Saludos, Xibelius.

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    1. Jjejejeje Ya sabes, Cayetano: hay quien se lleva la fama y quien carda la lana a escondidas. Por lo menos, discreción: las copulativas siempre van a pecho descubierto.
      Abrazos, Cayetano

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  3. También es un honor para mí teneros desde hace “un millón de palabras”.
    Aunque esté un poco apartada, sabemos que Carmen siempre está.
    En esto de las colaboraciones creo que ganamos todos.
    Un abrazo,amigos.

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  4. Orgullosa y agradecida estoy de haberte conocido virtualmente hace un millón de palabras, contentísima de que se hiciera realidad la sorpresa de este año, de ser tu amiga y hermanita,
    y de este cuento precioso que cuando iba llegando el final yo queria mas, menos mal que el cuento no esta acabado porque esto sigue, claro.

    Gracias, gracias por como escribes por tu constancia y tu alegria, (deberias pasarme un poco de cada) 🙂

    Un fuerte abrazo, hermanito!!

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    1. Jjejejeje Lo de “alegría” vale; lo de “Constancia”… conozco a unos cuantos que dudarían mucho antes de aplicarme esa palabra 😀
      Somos parte de un pequeño grupo, un “núcleo duro” que algún día tendremos que coincidir todos a la vez en el mismo sitio. ¡Nos lo merecemos ya!
      Otro abrazo gordo

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  5. Nada hay más sencillo ni más bello ni más auténtico ni más exacto ni más verdad, que lo que llevamos en el corazón.
    Nada hay más difícil ni más complejo ni más valiente que encontrarlo: y compartirlo.

    Gracias por compartir el tuyo, gracias por este millón de palabras, Xibeliuss. A mí también me gustarían más millones, tuyas:)

    Y encantada de conocer a Arena, sus pinturas me encantan, me gustan mucho. Enhorabuena por tanto talento, generosidad y amistad.
    Un beso para cada uno 🙂

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  6. “Chapeau” a los dos! . Que barbaridad! Más de un millón ya… a Arena también la he visitado en silencio alguna vez… A mi ya no me quedan palabras… sólo las de agradecimiento,… Xibeliuss y Arena, gracias por compartir, dos abrazos muy fuertes !!

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    1. Me has despertado una sonrisa cómplice: hace poco comentaba con otra amiga sobre los blogs que visitamos en silencio (sí, yo también lo hago: bastante, además) y me acordé de ti, en la cantidad de tiempo que hace ya que entramos en contacto…
      Gracias a ti siempre, Diáspora. Un fuerte abrazo!

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  7. Entre Google y WordPress se han confabulado para sabotear una y otra vez los comentarios cruzados entre mi querida Vega H. y aquí su seguro servidor. En esta ocasión ha sido especialmente imposible, por lo que me ha pedido que publique esto en su nombre:
    “No puedo comentar en tu blog. Osea, poder puedo, pero luego no salen mis comentarios. No se si van al limbo de wordpress, o si directamente se pierden. Igual es por no haber dejado pedacitos de mi corazón para marcar el camino de vuelta. Yo siempre he querido que esto sea un viaje de ida😉

    Me encantó el cuento, sabes cuánto me gusta siempre lo que escribes. Y me llevé una alegría por saludar a Arena otra vez.

    Te muchos besos, algunos son para ella, a ver como se los puedes hacer llegar

    Un abrazo grande.”

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