Pajarito

Relatos Propios

Pesaba más de cien kilos y le llamaban Pajarito. Podrían haberle llamado Polifemo, pero el que ponía los motes en el barrio no estaba muy familiarizado con la mitología griega. Pajarito era cándido como un niño y fuerte como un tiro de bueyes. Muchas veces en la obra -donde siempre le tocaban los trabajos más duros- dejaba todo y se sentaba en el andamio con los pies colgando hacia el abismo. Y pasaba el resto de la tarde sin hacer nada, con la mirada perdida más allá de la ciudad. Como un alelado.

A Pajarito se lo trajo su hermano muy joven desde el pueblo entre montañas donde nacieron. Intentó colocarle de camarero, pero era incapaz de memorizar los pedidos o, al menos, anotarlos correctamente. Duró poco. Se pasó entonces los días jugando al balón por las plazuelas. Como un niño más. Con su tamaño. Algunos padres se preocuparon.

Su hermano le apuntó voluntario a las COES. Pasó tres años en el penal de Mahón. En su segunda noche de recluta tuvo una discusión con el imaginaria por no sé qué ronquidos y le rompió la mandíbula de un manotazo. Si llega a cerrar el puño lo mata.

Tras la licencia Pajarito zascandileó un tiempo por las islas, hasta que se enroló en la tripulación de un petrolero. Así fue como se ganó el derecho a llevar aretes en la oreja. Contaba muchas historias de aquel tiempo, de puertos, de mujeres. Pero se mareaba. Volvió al barrio. Junto a su hermano. Junto a los niños y al balón.

Pajarito tenía un ojo de cristal. De vez en cuando se lo quitaba y lo agitaba dentro del puño como un jugador de dados. Respondía con distintas versiones cuando le preguntaban cómo había perdido su ojo. Que se lo arrancó una urraca de un picotazo allá en su pueblo de las montañas. Que su madre se tragó la prótesis por accidente cuando su embarazo y menos mal que había crecido tanto, porque de niño le ocupaba toda la cara. Que con un abrecartas se lo saltó un policía en un interrogatorio, pero ni por esas había delatado a nadie. Tal vez su hermano conocía la verdad.

El gran momento de Pajarito llega si consiguen emborracharle en los puticlubs de la carretera de Valencia. No un pedo normal. Tiene que asomarse al coma etílico, mejor si es a base de pesicola y cariñena al cincuenta por ciento. Nadie ha encontrado explicación para el proceso alquímico que entonces hace brotar de tal mole la voz de los ángeles, como si se abriesen las puertas del cielo y pudiésemos asistir a un casting de querubines. El burdel se transforma en un mar de lágrimas si arranca con La Hija de Juan Simón o Madrecita del Alma Querida. Siempre Valderrama. Chicuelina dice que hay veces que de la misma emoción ya no es capaz de consumar el negocio carnal. Claro que también dijo una vez -él, que mira los documentales de la segunda- que cantaba como un castrati. Tuvimos que mandarle flores al hospital cuando alguien se lo explicó a Pajarito. Y una caña para sorber el licor de los bombones.

Las putas rara vez le cobran.

Publicado originalmente en el blog “Igual te Interesa” 21/02/2010

Pajarito” forma parte de las historias “La Estación de Chamberí“, “Castañuela, Mediometro y Carambola“,“Cuida de mí” y “Luquitas y El Hombre del Piano“ que pueden encontrar en nuestro Club de Lectura



Anuncios

25 comentarios en “Pajarito

  1. ¡ Qué bueno!
    Me ha gustado tanto el personaje…
    Se quedaba sentado con los pies colgando no porque fuera alelado sino porque era pájaro. Un pajarito un poco bruto y delicado a la vez.

    Le gusta a 1 persona

  2. Qué bueno, Xibeliuss. Tu club de lectura está siempre abierto, y se agradece. Mucho. Pero estas entradas nos lo refrescan y sirven para comprobar que, efectivamente, leerte es un placer. De los de verdad. Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

  3. Tus personajes son complejos, y vienen de un mundo complejo, realista, sin medias tintas, sin lo superfluo rimbombante y con la crudeza y diversidad de matices de lo cotidiano. Y lo injusto, y dónde la suerte no entra ni a pedir la hora. Lo más difícil de entender, y de contar, es lo cotidiano. Al menos para mí.
    Con pajarito sí conecté desde el principio. Me gustaría tener a veces su nobleza y su fuerza. Y luego me digo..”.ten cuidado con lo que deseas” Es una simpleza la suya que no encaja bien con el mundo en que se mueve. No debería haberse ido de las montañas. Ni a las COHES, como “voluntario”. Su hermano me cae un poco mal.
    Chamberí bulle…y la música que has elegido, es fantástica para la ocasión. Desgarradora.
    Dale caña Xi., Escribe, escribe, y no pares de escribir jamás. Ysipuedeseralgodeestiloautobiográficopuesporquéno; ahí te lo dejo 😀
    Un beso.

    Le gusta a 1 persona

    1. El hermano no es malo; aquí queda un poco antipático pero también es de buen fondo 😀
      Lo intentaré. Y “autobiográfico”… es casi todo.
      Besazos

      Me gusta

  4. Se te da bien jugar con los contrastes (grande, pequeño).
    Relato tierno a pesar de todo.
    El tamaño no importa. Salvo que alguien así te toque en el metro y te pise.
    Saludos, Xibelius.

    Le gusta a 1 persona

  5. Te felicito, Xibeliuss, por un relato realmente bueno. He entrado en él sin darme cuenta. Has logrado engancharme en tu historia desde el principio. Detalle a detalle vas hilvanando un relato entrañable y rotundo a la vez.
    Simplemente, me encantó.

    Le gusta a 1 persona

Los comentarios están cerrados.