Hank

Relatos Propios

Para él, lo suyo no tenía mérito, como tampoco lo tenían los payasos tristes. Como ellos, él se vestía de brillantes colores y salía frente a las candilejas a escenificar una pena exagerada. Un par de trucos aprendidos y la gente se rompía las manos aplaudiendo. Nunca viene mal ver a otro que sufre más que tú. Siempre es fácil pensar que los versos hablan de tu corazón.