La Finca

Relatos Propios

En el principio fue La Finca, una extensión de huertas medio abandonadas y pastizales al norte de Las Ventas. No muy lejos de allí pasaba la carretera de Barcelona, donde el trasiego de mercancías había traído primero almacenes y luego algunas pequeñas industrias. A su alrededor fue creciendo un barrio de trabajadores, sin lujos, pero con aspiraciones. Cuando al fin erigieron la iglesia, el barrio se hizo parroquia y tomó su nombre: San Lucas Evangelista.

Pronto llegaron los años de la gran emigración, el tiempo en el que las ciudades tocaron a rebato y los pueblos se desangraron tras entregar su capital humano a cambio de desprecio e insultos. O de nada. No había entonces casas para todos ni dinero con qué pagarlas: surgieron así barrios enteros en cuestión de semanas, barracas levantadas en una noche a base de ladrillos de derribo, chapas, cartones o lo que cada uno se pudiera mercar. Con la ayuda de los vecinos y una propina al sereno para que mirase hacia otro lado.