Recurrente

Viajes

“Él era hijo de una maestra, eso es cierto, y era abogado, había ido a la universidad, podía aspirar a algo mejor que una cadena de montaje, desde luego, pero no mucho más, no creas. Habría cambiado de barrio, habría ganado unas oposiciones, habría podido comprarse un coche, y a lo mejor hasta un piso, en veinticinco años de facilidades, y siempre habría encontrado algún conserje que le tratara de don porque para eso tenía estudios, pero esto no daba para mucho más, en serio (…)”

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La Huidiza Suerte

Viajes

“- ¿Qué piensas?
– En nada.
– No se puede pensar en nada, eso me dices tú a mí.
– No sé… que qué coño me mandaría a mí meterme en La Confianza, estudiar Económicas y perder la juventud y la vista en unos libros que no sirven para nada…
“Llevo 42 años pensando que lo que vivía no era importante porque era como… como provisional, como si estuviera esperando destino. Yo creía que iba hacia una vida maravillosa, y mientras estaba en la cola esperando, pues trabajaba y estudiaba como un negro porque tenía que ser así… porque más adelante iba a llegar mi vida, mi verdadera vida.
“¿Y sabes qué pasa? Pues que ya ha llegado.
– Y va y no te gusta.
– Y va y no me gusta.

Lanzamiento

Viajes

“Impulsé aquella barca mar adentro como desde una rampa de lanzamiento, como un pájaro que despliega sus alas en la cima de un acantilado y permanece suspendido en el aire. Experimenté una sensación de libertad, una impresión desmedida de júbilo… como si realmente fuese un pájaro intentando volar por vez primera. Todo —lo inesperado, lo funesto y lo más afortunado— parecía planeado como si yo no fuese más que un lego sobre el que la aventura hubiese querido descargar su desconcertante imprevisión; pero cuando la barca comenzó a avanzar, sentí de algún modo que en esta huida tenía que arreglármelas solo”
Joseph Conrad, Ford Maddox Ford – La aventura

Coartada

Viajes

El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio.”
Italo Calvino – Las Ciudades Invisibles